Agentes del FBI arrestaron en Albany, Nueva York, a Jessica Bowie, de 35 años, acusada de intentar proporcionar apoyo material al grupo terrorista Estado Islámico (EI) y de planear un ataque con bomba contra el Capitolio estatal.
De acuerdo con las autoridades, Bowie juró lealtad al EI y buscaba ocultar un artefacto explosivo en una bolsa de reparto de comida a domicilio para detonar el ataque mientras los senadores estatales estuvieran reunidos. El supuesto complot se desarrolló durante un mes, periodo en el que la mujer se comunicó con un informante del FBI que se hacía pasar por facilitador del grupo extremista.
Los investigadores señalaron que Bowie vigiló el Capitolio en al menos cinco ocasiones entre el 21 de julio y el 9 de agosto, tomando fotografías y evaluando la seguridad del edificio. La gobernadora Kathy Hochul agradeció la labor del FBI y la policía local, recordando que este año se reforzó la seguridad en instalaciones gubernamentales ante el aumento de amenazas contra funcionarios públicos.
En un comunicado, Hochul aseguró que no existe una amenaza inmediata, pero reiteró que continuarán trabajando con las agencias de seguridad para proteger a la población y mantener seguras las comunidades de Nueva York.