Durante la madrugada del viernes se registraron varios incendios provocados en puntos estratégicos de Ceuta, como el polígono industrial del Tarajal y la playa del Trampolín. El fuego consumió 42 viviendas improvisadas de migrantes, aunque no se reportaron víctimas ni heridos. La policía y el cuerpo de Bomberos investigan el origen de los siniestros, todos ocurridos cerca de asentamientos de población migrante.
En la ciudad española enclavada en el norte de África permanecen más de 5 mil migrantes viviendo en las calles tras la entrada masiva de más de 72 mil personas a finales de julio. Los albergues de acogida están saturados y el campamento temporal en el Puerto de Ceuta aún se encuentra en construcción, lo que obliga a miles de personas a sobrevivir en chabolas levantadas con materiales de desecho.
Uno de los antecedentes más graves ocurrió el 20 de agosto, cuando un grupo de ultraderechistas incendió colchones y pertenencias de migrantes en la playa del Trampolín, lo que incrementó la tensión social en la zona.
La crisis también ha derivado en un conflicto político. Gonzalo Sanz, jefe de gabinete del delegado del gobierno en Ceuta, presentó su dimisión acusando a su superior, Miguel Ángel Pérez Triano, de ocultar una alerta del Centro Nacional de Inteligencia sobre la entrada masiva de migrantes. El gobierno central mantiene que nunca recibió dicha notificación.
El Partido Popular responsabilizó nuevamente a Marruecos, calificando la situación como una “invasión” y un “ataque híbrido” contra la integridad territorial de España y Europa, al considerar que la migración irregular fue instrumentalizada.