El municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, sufrió intensas inundaciones tras una tormenta el pasado fin de semana, cuya magnitud fue comparada por autoridades con el vertido simultáneo de 8,500 pipas de agua sobre las zonas afectadas.
Las lluvias provocaron 22,000 reportes de daños en viviendas, comercios, escuelas, centros religiosos y otros inmuebles repartidos en 24 colonias. De ese total, 15 colonias fueron declaradas en emergencia y dos más registraron daños graves. En la “zona cero”, integrada por las colonias Vicente Villada y Ampliación Vicente Villada, se identificaron alrededor de 8,000 familias afectadas.
Entre las zonas más impactadas también destacan las colonias Metropolitana Tercera Sección y Evolución, algunas de las cuales permanecieron hasta 48 horas con acumulaciones de aguas negras, luego de que colapsara el colector “Villada”. En estos lugares, el nivel del agua llegó a 40 centímetros dentro de algunas viviendas, dificultando la movilidad y dejando a calles completas anegadas.
Los habitantes denunciaron que la situación empeora cada temporada de lluvias y que el municipio ha padecido inundaciones recurrentes a pesar de los esfuerzos por mitigarlas. En algunos casos, la gente tuvo que ingresar al agua sucia para conseguir alimentos o para intentar limpiar sus viviendas tras el paso del agua.
Ante esta contingencia, se desplegó el Plan DN-III-E, con más de 120 efectivos del Ejército y la Guardia Nacional, y 12 vehículos operando en labores de auxilio. Asimismo, se movilizaron 53 equipos de bombeo, 20 pipas, grúas y maquinaria especializada para desalojar el agua estancada.
Las autoridades suspendieron clases en 10 escuelas dañadas mientras se realizan labores de limpieza y desinfección de instalaciones como cisternas. También anunciaron la realización de un censo para viviendas afectadas, así como el despliegue de 450 brigadistas que apoyarán con acciones de salud y entrega de alimentos.
Según los informes oficiales, la inundación se atribuye a tres factores: el volumen de precipitación, la obstrucción por basura y fallas en el colector Villada que, se presume, presentó puntos de taponamiento similares a un incidente ocurrido anteriormente en la zona.