México se posicionó en mayo entre los diez países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor inflación anual en alimentos, al registrar un aumento de 5.1 %, cifra superior al promedio del organismo internacional, que fue de 4.6 %.
De acuerdo con el informe mensual de la OCDE, esta variación representó un repunte considerable respecto a abril, cuando la inflación anual de alimentos en México se ubicó en 3.6 %. Especialistas advierten que esta tendencia al alza podría generar mayores presiones sobre la inflación subyacente y afectar el poder adquisitivo de las familias más vulnerables.
El economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, advirtió que el incremento en los precios de frutas y verduras se ha convertido en un foco de riesgo inflacionario, con implicaciones en la rigidez de los precios de servicios, los cuales sí están sujetos al control monetario del Banco de México.
Pamela Díaz, economista para México en BNP Paribas, atribuyó parte del alza al impacto de la gripe aviar en Estados Unidos y Brasil, que ha afectado el suministro de pollo. Aunque este tipo de productos no suelen reaccionar directamente a la política monetaria, pueden influir indirectamente en el comportamiento de otros precios. En ese sentido, citó el ejemplo del pollo rostizado, cuyo valor influye en la inflación subyacente.
Díaz agregó que el reto para el Banco de México no consiste tanto en responder a la inflación no subyacente, sino en contener el efecto de traspaso hacia la inflación subyacente, que es más persistente y responde directamente a decisiones de política monetaria.
Por su parte, Arturo Vieyra, economista jefe de Grupo Coppel, alertó que el encarecimiento de los alimentos afecta de forma desproporcionada a los hogares de menores ingresos, quienes destinan una mayor parte de su presupuesto a la adquisición de productos básicos.
En el Economic Outlook semestral de la OCDE, expertos señalaron que México mantiene una alta exposición al mercado estadounidense, lo que agrega incertidumbre a sus proyecciones de crecimiento e inflación.
En comparación con otras economías miembro, Turquía encabeza la lista con una inflación anual en alimentos de 32.9 %, seguida por Japón con 6.9 % e Islandia con 5.9 %. En cuanto a energéticos, México también superó el promedio de la OCDE, al registrar una inflación de 3.5 % anual frente a un promedio general negativo de –0.3 %.