Jacqueline Ramos
Miles de personas salieron de nueva cuenta a las calles de París y otras ciudades de Francia para manifestarse contra la violencia y el racismo policial.
El movimiento, surgido a raíz del asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco, ha tenido una repercusión particular en la nación gala pues cuenta con un caso propio, el de un muchacho negro fallecido hace cuatro años cuando estaba detenido, Adama Traoré.
En la céntrica plaza de la República, donde se congregaron unas 15 mil personas, a decir de la policía, la hermana de Adama, Assa Traoré, llamó a los presentes a denunciar la violencia social, racial y policial que vive el país.
La de París fue la protesta más concurrida, y también la más tensa. Los agentes usaron gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, algunos de los cuales lanzaron proyectiles contra los agentes.
Los problemas comenzaron apenas los organizadores intentaron iniciar el recorrido hasta Opéra, punto final de la manifestación, pues las fuerzas del orden impidieron su avance.
Además de París, hubo marchas, aunque menos concurridas, en Marsella, Lyon, Montpellier, Nantes o Burdeos.
Redacción ContraRéplica
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