Marruecos se vio sacudido nuevamente por una réplica de magnitud 3.9 mientras las labores de rescate y asistencia humanitaria continuaban tras el devastador terremoto, el más fuerte en más de un siglo en el país. La tragedia había dejado a más de 2,000 personas fallecidas, con un número esperado de víctimas en aumento.
La ONU estimó que más de 300,000 personas se vieron afectadas por el desastre en Marrakech y sus alrededores. Sin embargo, algunos marroquíes expresaron su frustración en redes sociales debido a la percepción de que el gobierno no permitía más ayuda internacional. Equipos internacionales estaban listos para desplegarse, pero aún esperaban la solicitud oficial del gobierno marroquí.
Las réplicas del terremoto inicial del viernes, que derribó edificios en áreas rurales y ciudades de montaña, continuaron aumentando la preocupación entre la población. Miles de personas que quedaron sin hogar o temían las réplicas durmieron en las calles de la antigua ciudad de Marrakech o en carpas improvisadas en comunidades de montaña, donde los daños fueron más graves y el acceso para los rescatistas era difícil debido al terreno accidentado.
El número oficial de muertes confirmadas ascendía a más de 2,012, con al menos 2,059 heridos, de los cuales 1,404 estaban en estado crítico, según el Ministerio marroquí del Interior.
El rey Mohammed VI decretó tres días de luto nacional y ordenó la movilización del ejército y equipos de búsqueda y rescate. Se proporcionaron agua, alimentos y refugio a los afectados.
Ofertas de ayuda llegaron de todo el mundo, y Naciones Unidas tenía un equipo en Marruecos coordinando con las autoridades locales para determinar cómo prestar apoyo. Aproximadamente 100 equipos de rescate, con un total de 3,500 rescatistas de todo el mundo, esperaban luz verde de las autoridades marroquíes para entrar en acción.
El ejército español envió un equipo de búsqueda y rescate urbano a Marrakech en respuesta a una solicitud de ayuda bilateral de las autoridades marroquíes. Otros equipos de rescate también se dirigían al lugar desde distintos puntos del mundo.
A pesar de las ofertas de ayuda, hasta ese momento, el gobierno marroquí no había aceptado oficialmente la asistencia internacional.
El epicentro del terremoto inicial se ubicó cerca de la localidad de Ighil en Al Haouz, aproximadamente 70 kilómetros al sur de Marrakech, en una región conocida por sus hermosos paisajes montañosos. Las comunidades rurales en las empinadas laderas del Alto Atlas fueron las más afectadas por el terremoto, ya que muchas de las estructuras no estaban diseñadas para resistir un sismo tan poderoso.
El impacto del desastre se sintió ampliamente en Marruecos, y la reconstrucción se vislumbraba como un desafío monumental para el país.
Foto por AFP