Los residentes de Shanghái comienzan a sufrir las dificultades de conseguir carne, arroz y otros víveres, debido a los controles anticoronavirus que mantienen confinados en sus casas a la mayoría de sus 25 millones de habitantes, mientras el gobierno trata de contener un brote de Covid-19
Las personas en la capital comercial de China se quejan de que las tiendas de comestibles en línea se quedan a menudo sin mercancía, y algunas recibieron raciones del gobierno con carne y verduras durante unos días, pero sin saber cuándo se les permitirá salir, la ansiedad aumenta.
Dichas quejas pusieron en entredicho al gobernante Partido Comunista durante un año políticamente delicado, en el que se espera que el presidente Xi Jinping intente romper con la tradición y consiga un tercer mandato de cinco años como mandatario.
Shanghái pone de relieve el elevado costo humano y económico de la estrategia “cero Covid” de China, que busca aislar a todas las personas infectadas.
Las manifestaciones sobre escasez de alimentos comenzaron después de que Shanghái cerrara partes de la ciudad el 28 de marzo. El plan requería cierres de distritos por cuatro días mientras se examinaba a sus residentes.
Sin embargo, eso cambió a un encierro indefinido en toda la ciudad, después de que se disparara el número de casos, por lo que los compradores vaciaron los estantes de los supermercados.
Las autoridades dicen que Shanghái tiene suficiente comida, pero el vicealcalde, Chen Tong, reconoció que llevar los alimentos a los hogares “es un desafío”.
Las autoridades reportaron el jueves 23 mil 107 casos nuevos en todo el país, de los cuales todos menos mil 323 no presentaban síntomas. Eso incluyó a 19 mil 989 en Shanghái, donde solamente 329 tenían síntomas.
Imagen: AFP