La seguridad del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha generado una creciente tensión entre el Gobierno Nacional y la Alcaldía de la ciudad. Este tema ha experimentado un incremento en su intensidad, convirtiéndose en un punto crítico en la agenda política.
El último episodio se produjo cuando Gutiérrez recibió una alerta sobre un posible atentado en su contra. El jueves pasado, al finalizar septiembre, el general de la Policía, Rosenberg Novoa Piñeros, quien se desempeña como comandante de la Región 6 (que abarca Antioquia, Córdoba y Chocó), se comunicó con el alcalde para informarle que el asunto había sido discutido en una reunión de inteligencia.
Al día siguiente, el general del Ejército, Jorge Ricardo Hernández, comandante de la Cuarta Brigada, también se puso en contacto con Gutiérrez. No obstante, a pesar de que la alerta surgió de una agencia de inteligencia del Estado, aparentemente la Dirección Nacional de Inteligencia, ningún funcionario de esta u otra entidad se acercó al alcalde para informarle sobre el hallazgo.