El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín en compañía de una delegación empresarial que incluyó a Elon Musk y Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia. La visita marca la primera ocasión en casi una década que un mandatario estadounidense viaja a China, con el objetivo de mantener la frágil tregua comercial y buscar acuerdos que favorezcan a empresas norteamericanas.
Trump aseguró que pedirá al presidente Xi Jinping “abrir” el mercado chino para compañías como Nvidia, que enfrenta dificultades regulatorias para vender sus chips de inteligencia artificial H200 en ese país. “Será mi primera petición”, escribió en Truth Social.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China respondió que está dispuesto a ampliar la cooperación y gestionar las diferencias para aportar estabilidad en un contexto internacional turbulento.
La agenda de Trump en Pekín incluye una recepción en el Gran Salón del Pueblo, una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado. Además de comercio, se abordarán temas sensibles como la guerra en Irán y la venta de armas estadounidenses a Taiwán, operación que China rechaza de manera firme.
El paquete de armas, valuado en 14 mil millones de dólares, aún espera la aprobación de Trump, mientras que Estados Unidos mantiene la obligación legal de proveer a Taiwán los medios para su defensa, pese a la ausencia de relaciones diplomáticas formales.
La visita se produce en un momento en que Trump busca reforzar su popularidad interna, afectada por el conflicto con Irán, y consolidar la posición de Estados Unidos frente a China en el terreno económico y geopolítico.