El silencio le quedará grande al INE. El 4 de febrero el instituto aprobó la Convocatoria para el proceso de Revocación de Mandato del Presidente de la República. Con ello, da inicio una veda electoral con características particulares que la hacen única, sui géneris, en la que el único que puede hablar es el INE. Ni los partidos, ni el principal actor de este episodio histórico de la democracia en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador, pueden participar.
Con tantos jaloneos jurídicos en el inicio de este proceso democrático, el resultado final no será el esperado de acuerdo al diseño político e institucional que le dio origen, pero a pesar de ello, no le restará la fuerza que necesita para quedar como antecedente para futuras generaciones, que podrán poner, pero también quitar presidentes y presidentas.
Resulta que el planteamiento original de que los partidos políticos pudieran participar a favor o en contra, fue anulado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Con esta medida, solo el INE podrá llevar a cabo la difusión de la consulta. Y tomando en cuenta los antecedentes negativos de este instituto, por la parcialidad mostrada en este y otros procesos anteriores, es natural que exista desconfianza sobre su desempeño en esta consulta.
El artículo 33 de la Ley Federal de Revocación de Mandato, establece que “desde la emisión de la Convocatoria y hasta la conclusión de la jornada de votación, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación de toda propaganda gubernamental de cualquier orden de gobierno. Los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, sólo podrán difundir las campañas de información relativas a los servicios educativos y de salud o las necesarias para la protección civil.”
Así, no solo callarán gobiernos en todos los niveles, también lo harán los partidos políticos, y el silencio le quedará grande a la campaña de difusión del INE, más allá de la calidad de sus materiales y estrategias. Los siete spots de radio y siete de televisión, así como sus 179 inserciones, serán insuficientes, como también lo serán las 57 mil casillas.
El micrositio en el que se concentra la información de la Revocación de Mandato, deja mucho que desear, no es amigable ni didáctico. Dice el INE que generarán contenidos para Facebook, Twitter, Instagram y otras plataformas, veremos si le echan ganas o solo tratan de cumplir sus obligaciones legales. Debemos estar atentos a la organización de los 32 foros de discusión estatales y los dos foros nacionales que realizarán.
Por otro lado, aunque las fuerzas conservadoras han decidido llamar al abstencionismo, porque saben que el presidente Andrés Manuel López Obrador será ratificado y saldrá fortalecido de este ejercicio, no perderán la oportunidad de aprovechar el silencio presidencial para lanzar una andanada de calumnias y descalificaciones disfrazadas de noticia, de opinión y de análisis, aunado a la ya tan conocida guerra sucia en redes sociales, con la inversión de mucho dinero que el INE nunca ve.
Ante este complicado escenario, la única salida que tiene la 4T, es la participación ciudadana, organizada, voluntaria y consciente. Porque no basta con ganar, hay que realizar control de daños y combatir la mentira con información. No dejar ir una, opacar la calumnia con la verdad y la guerra sucia con una fiesta popular.
ENTRE GITANOS.
El diseño legislativo del presupuesto participativo en la CDMX ha demostrado que no está a la altura de la participación ciudadana. La gente hizo su parte, realizó sus diagnósticos, presentó sus proyectos y salió a votar. El problema está en la contratación, en la ineficiencia y en la corrupción de algunas alcaldías, en la ejecución y supervisión de las obras, en la selección de los beneficiarios, y en pagos anticipados. En fin, hay mucho por reformar en el Congreso de la CDMX y mucho por sancionar en la Secretaría de la Contraloría General.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com