Claudia Bolaños
Una serie de denuncias públicas, testimonios de pacientes y familiares, así como reseñas difundidas en plataformas digitales, señalan presuntas irregularidades en la atención médica, maltrato y cobros indebidos en la Clínica de Especialidades Guadalupe, ubicada en el centro de Dolores Hidalgo, Guanajuato.
Los señalamientos, algunos de los cuales se remontan a varios años, apuntan directamente al médico Edgar Tapia y a personal del establecimiento. De acuerdo con los testimonios recopilados, pacientes y familiares describen presuntos malos tratos, falta de información sobre diagnósticos y procedimientos, así como posibles deficiencias en la atención médica.
Entre las acusaciones también aparecen señalamientos sobre diagnósticos presuntamente incorrectos y tratamientos que, según familiares, habrían derivado en cirugías o procedimientos que consideran innecesarios y en costos elevados.
Uno de los testimonios sostiene que a un paciente se le habrían atribuido enfermedades que no padecía y que los tratamientos se prolongaron con el consecuente incremento de los gastos. Estas afirmaciones corresponden a testimonios de particulares y requieren ser investigadas y corroboradas por las autoridades competentes.
También existen acusaciones relacionadas con cobros realizados en el área de recepción. Algunos usuarios aseguran que se habrían presentado diferencias en los montos solicitados cuando los pacientes no revisaban los cargos.
En cuanto a procedimientos quirúrgicos, familiares han denunciado presuntas intervenciones innecesarias o con resultados adversos. Un testimonio refiere que, después de una cirugía de cadera, una paciente habría quedado con una deformidad en la pierna y posteriormente se le indicó realizar otra operación.
Otro caso menciona dos intervenciones por un mismo padecimiento, mientras que un testimonio más grave atribuye a una presunta mala práctica quirúrgica una infección que posteriormente habría derivado en el fallecimiento del paciente.
Los denunciantes también cuestionan la disponibilidad de personal médico ante situaciones consideradas urgentes. Afirman que en algunos casos no habría médicos de guardia, que las llamadas no serían atendidas o que se habría interrumpido la comunicación cuando los familiares solicitaban atención.
Uno de los señalamientos más recientes corresponde a familiares de un adulto mayor, quienes aseguran que después de una cirugía se le habría obligado a movilizarse pese a que no podía caminar y que personal de enfermería lo habría tratado con gritos y presión.
La familia también cuestiona la cantidad de estudios realizados y la necesidad de una intervención quirúrgica, además de señalar que recibió respuestas insuficientes al solicitar información sobre los procedimientos.
Entre los testimonios existe además una acusación particularmente grave: familiares aseguran haber presenciado dentro de la clínica un procedimiento en el que un paciente habría sido intervenido sin anestesia y posteriormente habría fallecido.
Debido a la gravedad de estos señalamientos, pacientes y familiares demandan la intervención de las autoridades sanitarias para verificar las condiciones en las que opera el establecimiento, revisar los expedientes médicos y determinar, mediante las investigaciones respectivas, si existieron responsabilidades.
Los señalamientos son acusaciones de particulares y no constituyen por sí mismos una determinación de responsabilidad. Corresponderá a las autoridades competentes investigar cada caso, revisar la evidencia médica y establecer si existieron negligencias o irregularidades.