En un pronunciamiento en Puerto Resistencia, Cali, el 15 de marzo de 2024, el presidente Gustavo Petro abogó por la posibilidad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia, citando obstrucciones institucionales a sus propuestas de reforma. Este concepto, aunque no nuevo, cobró relevancia en el debate político actual.
La última vez que Colombia instauró una Asamblea Constituyente fue para reformar la Constitución de 1886, dando paso a la Constitución de 1991, que establece los mecanismos de reforma constitucional mediante el Congreso, una Asamblea Constituyente o referendo. Según Petro, una Asamblea Constituyente sería el camino a seguir si las instituciones impiden la aplicación de la constitución por un gobierno elegido democráticamente. La convocatoria a dicha asamblea requiere la aprobación del Congreso y el voto afirmativo de al menos una tercera parte del censo electoral, lo que equivale a cerca de 13 millones de votos.
Este llamado del presidente revive discusiones sobre el papel de las asambleas en el pasado político de Colombia, particularmente durante la década de los 90 con la participación de Petro y otros exmiembros del M-19 en la asamblea que dio lugar a la actual Constitución.