La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó este domingo la tradicional celebración del Día de Reyes con la repartición de una mega rosca de 400 metros de longitud en la plancha del Zócalo capitalino. El evento, que reunió a miles de habitantes y visitantes, se celebró como parte de las festividades que marcan la llegada de los Reyes Magos a los hogares mexicanos.
En esta edición, la mega rosca de Reyes fue posible gracias a la colaboración de diversas instituciones y empresas. La Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares fue responsable de la elaboración del producto, mientras que Femsa obsequió 30,000 leches de sabores para acompañar las rebanadas, y el Fondo de Cultura Económica regaló 4,500 libros de literatura infantil, destinados a fomentar el hábito de la lectura entre los más pequeños de la capital.
Durante su intervención, Clara Brugada destacó la importancia de la educación como un eje fundamental para la transformación de la Ciudad de México. “Hoy repartimos 30 mil rebanadas de una Rosca de Reyes de 400 metros de circunferencia, en CDMX, gracias a la colaboración de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares, así como 30 mil leches de sabores, patrocinadas por Femsa, para acompañarlas, y el Fondo de Cultura Económica obsequió 4 mil 500 libros de literatura infantil, para abonar al regalo de la educación, que representa la esperanza de un futuro mejor para las y los niños de nuestra Ciudad, porque sin educación no hay transformación”, expresó Brugada durante el evento.
Además de la distribución de la rosca, la festividad fue una oportunidad para reforzar el mensaje de la jefa de gobierno sobre la importancia de la educación como motor de cambio social y económico en la ciudad. A través de este tipo de iniciativas, el gobierno capitalino busca crear un espacio de convivencia familiar mientras promueve el acceso a la cultura y la educación en la comunidad.
La mega rosca, que contó con una significativa participación del sector privado, se convirtió en un símbolo de unidad y esperanza para miles de personas que acudieron al Zócalo a compartir este tradicional festejo.