No, el tema de Venezuela no alcanzará para cubrir o dejar en espera el accidente del Tren Interoceánico del pasado 28 de diciembre que transportaba nueve tripulantes y 241 pasajeros, que dejó como trágico saldo 14 personas muertas y más de dos decenas de lesionados; ese es un gran pendiente que se tiene que salir a explicar, sobre todo porque en una de sus mañaneras, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, manifestó su júbilo porque su hijo, Gonzalo López Beltrán había sido nombrado “supervisor honorífico” de esta obra insignia de su gestión.
Su encomienda en dicha obra, era ayudar a ver el avance de las vías y construcciones, sin cobrar porque él, a decir de su padre, estaba alejado de la política, por lo que no tenía cargo en su gobierno ni salario.
“Me sentí contentísimo, se va a hacer cargo de la fábrica de chocolates”, aseveró López Obrador y con ello de alguna manera se refirió de pasada a lo que se ha considerado una empresa fantasma creada por los hijos del expresidente: “Chocolates Rocío”, que presuntamente se habría modificado para convertirse en “Chocolates del Bienestar”, aunque esto último se ha venido negando con el argumento de que Chocolates Rocío es una empresa perfectamente establecida bajo el cobijo de la administración de López Obrador, aunque el debate sigue.
El caso es que ahora, quien también es conocido como “Bobby” López se encuentra metido en un brete, ya que es el principal personaje en una trama que llevó a los afectados del siniestro en el Tren Interoceánico a presentar una demanda ante la Fiscalía General de la República, (FGR), que encabeza la recién llegada Ernestina Godoy, por los delitos de lesiones, abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones, en contra de empresas contratistas y de quien resulte responsable, y uno de estos presuntos responsables, quizás el principal, podría ser Gonzalo López que por lo demás, pasó unas agradables vacaciones decembrinas, como si no estuviera enterado de la tragedia.
Los afectados del descarrilamiento del Tren Interoceánico señalaron en la denuncia presentada, presuntas omisiones sistemáticas en la supervisión, construcción y rehabilitación de la infraestructura ferroviaria, documentadas, -según argumentaron-, en informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Y así como el expresidente López Obrador hizo recientemente una aparición pública para presentar su libro “Grandeza”, por cierto, principal regalo de Navidad de sus muy allegados y luego por las redes sociales condenó la aprehensión de Nicolás Maduro en Venezuela, llama la atención que por lo menos hasta el momento no haya salido a dar la cara por su hijo “Bobby”, que tendría mucho que decir sobre el descarrilamiento del Interoceánico.
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