En febrero de este año los medios de comunicación reportaron que el presidente Donald Trump consideraba la posibilidad de retirar a Estados Unidos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), por no reportar beneficio alguno para sus ciudadanos.
El rumor fue creciendo y bueno, ahora nos encontramos en que, en el mejor de los casos, las revisiones y la firma serán anuales.
El martes pasado el mandatario abordo nuevamente el futuro del acuerdo comercial trilateral…”no me importa; realmente no quiero hacerlo. Preferiría ser independiente”.
Con esta claridad el inquilino de la Casa Blanca no solo habló, sino que trazó la ruta de por lo menos los 2.5 años que le restan de mandato.
Los gobiernos de México y Canada nada pueden hacer, no habrá una firma y renegociación de 16 años del acuerdo como lo deseaban, tendrán que estar batallando con eso de “año con año”, donde habrá ocasiones, tenlo por seguro, que se tomaran más de los 12 meses comprometidos para lograr que las 3 naciones estén de acuerdo, esperemos el desarrollo de seguridad y de los sistemas judiciales ofrecidos y a lo que se arribó.
Nunca esta de más el optimismo, pero tampoco estorba saber dónde estamos parados (TME-C).
Ciertamente el 1 de julio pasado Estados Unidos no firmó la prórroga de dieciséis años del TME-C sin importar que México y Canada habían manifestado su interés por hacerlo. El tratado no expiró —sigue vigente hasta 2036—, pero sí entró a un régimen distinto: una revisión anual, cada año, hasta nuevo aviso.
Una de las calificadoras de mayor prestigio como JP Morgan ha dicho en torno a esta zona gris en la que ha caído el TME-C no es un shock, sino un peso que empresas y mercados deberán cargar con una prima de riesgo permanente. Cada año habrá una fecha de revisión, una lista de exigencias y una amenaza en el aire.
Lo cierto es que planear inversiones a corto plazo resulta más costoso para los participantes, sobre todo México y Canadá.
Hay voces de analistas y expertos sobre el acuerdo comercial que señalan que el verdadero objetivo de Trump con esta barrera anual de revisión es China, no México, los numero lo explican: las ventas de autos chinos en México crecieron 30 por ciento en el primer semestre, pese al arancel del 50 por ciento; las importaciones asiáticas a México ya superan a las estadounidenses. Washington quiere elevar el contenido regional automotriz de 75 a 82 por ciento, endurecer el escrutinio sobre la inversión china y reformar el IMMEX. El Plan México prometió sustituir insumos chinos por producción nacional, pero eso no ha sucedido.
Esta historia está en desarrollo, atentos, no hay más.
@ncar7