Nueve miembros del Cártel de Los Zetas han estado “cooperando con todo” con el gobierno de Estados Unidos en la última década, sin embargo, a diferencia de otros cárteles, no lo han hecho con carretadas de dinero, sino con información que ha revelado las operaciones y los nombres de los miembros que integran la organización delictiva y sus escisiones.
De acuerdo con Milenio, varios narcotraficantes y sicarios han aceptado acuerdos totales de cooperación con el Departamento de Justicia para evitar sentencias de por vida o de hasta 40 años, como ha pasado con otros integrantes del cártel. Han estado dispuestos a declararse culpables, ser testigos colaboradores y a ponerse a disposición en futuras acusaciones cuando el gobierno de ese país lo pida.
Debido a esta cooperación, los integrantes de Los Zetas han logrado sentencias de entre tres y 15 años, salvo un par de capos que obtuvieron disminuciones importantes pero aun así fueron condenados a 20 y 25 años de prisión.
El intercambio de información ha permitido que Estados Unidos continúe fincando cargos contra Los Zetas y sus escisiones, tal es el reciente caso de Juan Gerardo Treviño Chávez, El Huevo, líder de una de las células criminales del Cártel del Noroeste y quien fuera extraditado por México el pasado 14 de marzo.
La clave de estos nueve narcotraficantes para evadir la prisiones de por vida ha radicado en una figura llamada “fully cooperate” o acuerdo de cooperación total. Según los documentos revisados en tres circuitos federales de Estados Unidos, esto incluye no negarse a entregar los activos adquiridos derivados del tráfico de drogas sino también cooperación plena para proveer información para futuros juicios.
“Esto incluye información relacionada con cualquier actividad criminal que conozca el defendido incluido y no limitado con tráfico de drogas, crímenes violentos y lavado de dinero”, dice uno de los acuerdos.
“El defendido acepta testificar con la verdad ante un gran jurado en otros procesos judiciales o administrativos cuando sea llamado por Estados Unidos. El defendido acepta voluntariamente entrevistas con el gobierno”, agrega.
Además, los acuerdos que han firmado Los Zetas incluyen entre sus cláusulas que, de presentarse ante cualquier autoridad del gobierno norteamericano con mentiras, derivará en un proceso en su contra por falsedad en declaraciones.
Otro punto en común entre estos nueve integrantes de Los Zetas, hoy testigos colaboradores del gobierno de Estados Unidos, es que llegaron ante una Corte Federal con problemas psiquiátricos, psicológicos y adicciones al alcohol y a las drogas, por lo que dentro de este acuerdo también han aceptado tratamientos de rehabilitación al interior de las prisiones donde han sido encarcelados.
Roberto Camacho y Andrés Alfredo Hernández, quienes enfrentaban una sentencia de 20 años cada uno, lograron acuerdos para pasar solo tres años de cárcel. Arturo Palencia pudo reducir su condena de 40 a 10 años, mientras que Wenceslao Tovar Jr. pasó de cadena perpetua a 20 años. La prisión de por vida que enfrentaría Raúl Castillo se transformó en 15 años de prisión.
Tras sendos acuerdos de total culpabilidad, Jorge Rodríguez logró una sentencia de 8 años, al tiempo que René García fue condenado a 12 años, luego de incumplir su libertad condicional. Richard Guerrero logró ser liberado y recibió trato de “testigo material”.
Uno de los que llegaron a acuerdos de cooperación fue Wenseslao Jr. Tovar, quien según el gobierno norteamericano trabajó directamente para Miguel Ángel Treviño, Z40, líder fundador de Los Zetas. La acusación en su contra revela que el hombre de 26 años, en ese entonces, participó en el secuestro de otro Zeta que habría estado filtrando información a una organización rival del cártel.
Wenseslao Jr. Tovar lo habría asesinado de un disparo cuando el hombre se negó a aceptar su secuestro. Según documentos judiciales de Estados Unidos, la Fiscalía pedía una sentencia de por vida, sin embargo, su defensa logró que a través de un acuerdo de cooperación el gobierno norteamericano lo sentenciara a pasar 20 años de prisión.
Otro que gracias a un acuerdo de culpabilidad total solo está pasando una condena en prisión de 12 años es René García, La Rana, quien según el Departamento de Justicia viajó hasta el Río Bravo para conocer al Z40.
En este primer encuentro, el Z40 les entregaría una lista de objetivos y cinco mil dólares: miembros rivales que había que asesinar del Cártel de Sinaloa, que en ese entonces lideraba Joaquín El Chapo Guzmán. Con él estaba otro hombre llamado Andrés Alfredo Hernández.
Ambos acordaron entregar información, convertirse en testigos, testificar en cualquier proceso judicial que involucre a un integrante de Los Zetas. Andrés Alfredo llegó a un acuerdo aún más ventajoso: el solo se enfrentó a tres años en prisión y obtuvo su libertad cuando la Fiscalía había revelado que podía pedir hasta 20 años en su contra.
Este escenario de acuerdos totales y reducciones de sentencias es al que se enfrenta el último zeta extraditado a Estados Unidos, Juan Gerardo Treviño Chavez, “El Huevo”, líder de una de las células criminales del Cártel del Noroeste y pariente de Miguel Ángel Treviño, el Z40, quien aún se encuentra en una prisión en México.
“El Huevo” enfrentará 11 cargos en su contra, entre los que se encuentran tráfico de drogas y lavado de dinero. Lo hará también en la Fiscalía del Distrito Oeste de Texas.
Con información de Milenio
Imagen: Especial