La FIFA sostendrá ante su Consejo que existían ambigüedades en la interpretación de sus normas disciplinarias al justificar la decisión que permitió al delantero estadounidense Folarin Balogun disputar los octavos de final del pasado Mundial, una determinación que continúa generando cuestionamientos por la supuesta influencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La controversia surgió después de que el organismo rector del futbol mundial dejara en suspenso la sanción derivada de una tarjeta roja mostrada a Balogun durante el torneo, lo que le permitió estar disponible para el encuentro frente a Bélgica. La decisión provocó solicitudes de investigación por parte de autoridades y representantes políticos europeos, así como cuestionamientos sobre la independencia de los órganos disciplinarios de la FIFA.
De acuerdo con versiones cercanas al Consejo del organismo, la FIFA también analiza modificaciones al artículo 27 de su Código Disciplinario, con el argumento de precisar el alcance de las disposiciones relacionadas con las expulsiones y sanciones automáticas. Sin embargo, el planteamiento ha generado críticas debido a que diversos sectores consideran que la normativa vigente establece con claridad que una tarjeta roja conlleva una suspensión mínima de un partido.
Los reglamentos y circulares emitidos por la FIFA durante las últimas dos décadas señalan que la anulación o suspensión de una sanción disciplinaria únicamente procede bajo circunstancias excepcionales, como errores de identidad o decisiones arbitrales consideradas manifiestamente incorrectas.
El caso adquirió mayor relevancia tras conocerse que Donald Trump se comunicó con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una revisión de la jugada que derivó en la expulsión del atacante estadounidense durante el partido ante Bosnia. El mandatario aseguró posteriormente que consideraba que la acción sancionada no ameritaba la expulsión.
Ante los señalamientos, la Comisión Disciplinaria de la FIFA rechazó haber recibido presiones externas para modificar su resolución. No obstante, explicó que la expulsión no fue anulada, sino que la suspensión correspondiente quedó condicionada y en periodo de prueba por un año.
Además de la sanción deportiva, el organismo impuso a Balogun una multa económica de 40 mil dólares. Gracias a la suspensión condicional del castigo, el futbolista pudo alinearse en el duelo de octavos de final frente a Bélgica, encuentro que terminó con una derrota de Estados Unidos por marcador de 4-1.
Días después de la eliminación del conjunto estadounidense, el propio Balogun reconoció que la decisión de mantenerlo habilitado para jugar le resultó inesperada. Según declaró, inicialmente pensó que la noticia era una broma debido a lo inusual de la medida adoptada por la FIFA.
En paralelo a la controversia, Gianni Infantino propuso abrir una consulta con las 211 federaciones afiliadas al organismo para revisar aspectos relacionados con la gobernanza y los procesos internos de toma de decisiones, en un contexto marcado por el debate sobre la transparencia y la aplicación de las normas disciplinarias.