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Columnas
Por si fueran pocos los factores que tienden a dividir al Frente Amplio por México, ahora contradicciones morales los colocan a contraluz con la población que todavía considera que pueden ser los conservadores una opción para el futuro del país.
Los conservadores se indignaron por los contenidos explícitos en los libros de texto de la SEP que se repartieron este año. De pronto se volvieron castos y pedagogos. La educación sexual es parte de sus consignas de quienes en ese tema tienen una doble moral casi a la vista de todos, pero es una bandera que nunca abandonarán porque les otorga su certificado de decencia.
Enemigos de la educación sexual desde la infancia, chocan de frente con su candidata quien asegura tener “huevos” y decir que a muchos les gustaba “la panocha”, que en términos coloquiales es un dulce regional pero que tiene connotaciones diferentes cuando se pronuncian con vulgaridad y doble sentido. Esta situación se convierte en una invitación al abstencionismo para los conservadores, actitud que beneficia, en gran medida a los partidos que integran el Frente por México.
Porque mientras menos gente asista a emitir el derecho al sufragio el 2 de junio de 2024, más posibilidades tienen de conservar su registro, ya que el 3 por ciento mínimo para conservarlo tiene como base el número de votos emitidos y no el padrón electoral.
Esta vez a los tres partidos que integran el Frete Amplio por México les conviene invitar al abstencionismo a sus seguidores, por lo menos mientras en su repliegue se fortalecen en cuanto a militantes y simpatías entre la población votante. Tendrían mayores beneficios con una abstención alta que con una votación nutrida a su favor, porque por numerosa que ésta sea, no alcanzarán triunfos reales. Mientras más gente vote más se acercan a la muerte los integrantes del frente.
Como estos temas hay muchos que convocan a los conservadores a no votar, porque no los representan sus candidatos, algunos francamente impresentables, con delitos en su pasado que pueden llevarlos a la cárcel. Otro estigma de los militantes de la derecha que a sus simpatizantes no les agrada.
Los tres partidos deben impulsar el abstencionismo como factor de sobrevivencia. Sin cuadros, sin líderes, sin dirigentes y sin candidatos a los panistas les corresponde ampararse en la aparente indiferencia partidista de la población. De otra manera, la derrota en las urnas no será nada comparado con el fuerte golpe contra su vida.
La moral que fue la abandera que enarboló el PAN desde el primer día de su existencia, ahora se vuelve contra ellos. Desde el doble lenguaje cercano al albur, de su candidata hasta los delitos cometidos por sus candidatos, contradicen la esencia ética de los panistas que intentaron infructuosamente, convertir en consigna propia.