La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aseguró que mantiene una estrategia de consolidación fiscal para preservar la sostenibilidad de la deuda pública, luego de que Moody’s redujera la calificación soberana de México a Baa3 desde Baa2, colocándola a un solo nivel del grado especulativo. Tras la degradación, la perspectiva pasó de negativa a estable.
El ajuste de Moody’s se suma al cambio de perspectiva realizado por Standard & Poor’s la semana pasada, que modificó de estable a negativa la deuda soberana mexicana, lo que abre la posibilidad de una nueva baja en los próximos 18 meses. Estas decisiones incrementan el costo de financiamiento del país en los mercados internacionales.
En respuesta, Hacienda subrayó que México aún conserva grado de inversión en las ocho calificadoras que evalúan su deuda y reiteró que la política fiscal seguirá enfocada en fortalecer ingresos, mantener disciplina en el gasto y avanzar en una trayectoria ordenada de consolidación.
La dependencia destacó que 80 por ciento de la deuda del gobierno federal está en moneda nacional y a tasa fija, lo que reduce riesgos externos. Además, el país cuenta con reservas internacionales por 257 mil millones de dólares y con una Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional por 24 mil millones de dólares.
El déficit público heredado en 2024, equivalente a 5.8 por ciento del PIB, se redujo a 4.3 por ciento en 2025, el ajuste fiscal más relevante en tres décadas. Según Hacienda, este esfuerzo permitió estabilizar la deuda sin comprometer programas sociales ni la estabilidad macroeconómica.
En el primer trimestre de 2026, el manejo de la deuda generó ahorros por 47 mil millones de pesos en el costo financiero, mientras que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 50.4 por ciento del PIB, por debajo de la mediana de países con calificación similar en el bloque Baa.