En el Imperio Romano, la figura del pater familias era muy relevante, pues era el ciudadano independiente que ejerció su autoridad y todos los controles de la casa romana, los que nunca pudieron recaer en una mujer. Así estaban bajo su control la patria potestas, la manus, la dominica potestas y el mancipium, respectivamente, sobre el resto de las personas alieni iuris que estaban sujetas a la voluntad de aquel, sobre la mujer casada, sobre los esclavos y sobre otros hombres.
En la actualidad, habiendo deconstruido los mitos acerca de los roles de género y construido una teoría de géneros, que existe una lucha feminista y que mundialmente se ha planteado el objetivo de erradicar la violencia en contra de las mujeres, adolescentes y niñas, es que los hombres modernos tienen que saber de perspectiva, paridad e igualdad de género; además de ayudar a romper con el machismo tóxico que tanto ha lesionado no solo a las mujeres, sino a la sociedad en general.
Lo que los hombres actuales deben de plantear son los objetivos para desarrollar las nuevas masculinidades principalmente orientadas a cambiar los estereotipos que condicionan a ambos géneros a realizar ciertas actividades por el simple hecho de ser hombres o mujeres y que van en contra del derecho al libre desarrollo de la personalidad; a apoyar a las mujeres a que se puedan desenvolver con libertad en la sociedad y a ocupar los mismos puestos que los hombres han venido ocupando en igualdad de condiciones y derechos, ya sea en el sector público o en el privado.
Así los padres actuales, tienen que entender que su obligación para con sus descendientes, no solo es de ministrar los recursos económicos para su manutención, sino que también deben de ejercer su derecho de crianza, el cual incluye entre otras cosas: el poder decidir, opinar y participar sobre su educación escolar y en el hogar, la convivencia de calidad, la recreación y juego, la colaboración en las cuestiones de limpieza y mantenimiento del hogar, la alimentación, entre las principales. Los padres modernos ya no pueden pensar en que cierto tipo de actividades únicamente les corresponden a las mamás por cuestión de su género. ¡NO! Todas y todos podemos llevar a cabo cualquier tipo de actividad, con la única restricción que surja de nuestras capacidades físicas y mentales.
De esto trata la corresponsabilidad, que puede y debe ser ejercida tanto por las madres como por los padres, pues la decisión de formar una familia debió de ser de ambos y lo justo es que ambos se encarguen del cuidado y desarrollo de esta, junto con la corresponsabilidad de la sociedad en general y del Estado que debe instrumentar las leyes necesarias para poner a la familia en el centro de toda política pública, como lo es la conciliación entre lo laboral y la vida familiar de las y los trabajadores. ¡Aplauso a los nuevos padres!