Traficar armas siempre ha sido un negocio lucrativo ya que se realiza mayormente en la sombra, donde la clandestinidad, la ilegalidad y el dinero, manda. Es una actividad de la que se sabe su existencia pero que ha florecido por la complicidad y corrupción.
Cruzar la frontera con una pistola calibre al cinto es casi igual de sencillo que hacerlo con un rifle de alto calibre en la cajuela de un automóvil.
La frontera Estados Unidos-México es muy porosa y las revisiones por parte de los agentes aduanales casi inexistentes a lo largo de los más de tres mil kilómetros.
Hoy te quiero comentar cómo hace unos cuantos días, el gobierno estadounidense sentenció a un mexicano que por menos de 200 dólares ingresaba ilegalmente armas a México, se trata de José de la Cruz-Cardoza, quien vivía en la fronteriza ciudad de Piedras Negras y quien por lo menos 4 veces a la semana, cruzaba la línea divisoria con por lo menos un arma de fuego.
El hombre fue detenido al tratar de ingresar desde Eagle Pass a Piedras Negras en septiembre pasado, a bordo de una camioneta, al ser cuestionado por autoridades texanas sobre sí transportaba armas, municiones o más de 10 mil dólares en efectivo, se mostró nervioso y fue objeto de una revisión más exhaustiva.
En la revisión del vehículo realizada por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza encontraron ocho pistolas y 19 cargadores ocultos lo que motivo su detención inmediata.
En la investigación, Cruz-Cardoza admitió que recibiría entre 150 y 200 dólares por cada arma que lograra introducir ilegalmente en México y reconoció haber participado en el contrabando en al menos entre 20 o 25 ocasiones anteriores, a raíz de sus primeras declaraciones se realzó además un operativo en San Antonio, Texas por parte de los agentes de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), junto con el Departamento de Policía de San Antonio y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que derivó en la detención de Reymundo Hernández-Niño señalado como co-conspirador, incautaron 24 armas de fuego entre ellas; pistolas, rifles de asalto tipo AR-15 y una escopeta además de más de 4,000 cartuchos de municiones y varios chalecos antibalas.
Los detenidos alcanzaron una condena de 15 años impuesta por el fiscal federal del Distrito Oeste de Texas, Justin R. Simmons, quien señaló que además los detenidos tendrán que pagar cada uno una multa de 15 mil dólares.
Los protocolos fronterizos para impedir o detener el tráfico de armas desafortunadamente se ven vulnerados por quien corrompe y quien se deja corromper, teniendo como fuente de origen normalmente a grupos del narcotráfico.
@ncar7 .