La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advirtió que México será el país más afectado por la actual guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos, debido a su alta dependencia comercial con ese país, al destinarle el 80 por ciento de sus exportaciones. Así lo señaló José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo del organismo, quien indicó que esta situación también tendrá repercusiones en otras naciones de la región.
Durante 2024, Estados Unidos fue la principal fuente de inversión extranjera directa (IED) hacia América Latina, seguido por la Unión Europea y las inversiones intra-regionales. En este contexto, Salazar-Xirinachs enfatizó la necesidad de que los países latinoamericanos diversifiquen sus relaciones comerciales para reducir su vulnerabilidad ante choques externos.
A pesar de que México registró un aumento de 47.9 por ciento en la recepción de IED durante el año pasado, alcanzando los 45 mil 337 millones de dólares, la Cepal subrayó que la política arancelaria de Washington representa un riesgo considerable para la economía mexicana.
Marco Llinás, director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Cepal, señaló que la elevada incertidumbre que persiste en 2025 podría estar afectando los flujos de inversión. Prueba de ello es que, según cifras del Banco de México, en el primer trimestre del año se registró una caída de 21 por ciento en estos ingresos.
En conferencia de prensa, Salazar-Xirinachs expuso que América Latina debe avanzar en cuatro líneas estratégicas: diversificar sus relaciones comerciales, fortalecer los lazos con bloques clave como Asia-Pacífico, la Unión Europea, China, India y los países del golfo Pérsico, además de impulsar una mayor integración regional.
Destacó también que, a pesar de los riesgos, México se encuentra bien posicionado para atraer inversiones provenientes de Asia y China, como resultado de los cambios geopolíticos. “Donde hay experiencia e institucionalidad, empiezan a operar de manera muy fuerte los círculos virtuosos y México los tiene”, señaló, al tiempo que reconoció que “daños puede haber, por supuesto, por la política de Estados Unidos, pero también ventajas y mucho interés común entre los dos países”.
En términos de origen de la IED, Estados Unidos se mantuvo en 2024 como el principal inversor en México, con un repunte de 22.9 por ciento. Le siguieron Japón, con un aumento de 44.7 por ciento, y Alemania, con 56 por ciento.
Otros países latinoamericanos con una fuerte dependencia del mercado estadounidense incluyen a varias naciones centroamericanas, la República Dominicana y Colombia, cuyos niveles de exportación hacia Estados Unidos oscilan entre 30 y 60 por ciento. En contraste, los países sudamericanos presentan una menor exposición, ya que en promedio sólo el 20 por ciento de sus exportaciones tienen como destino a ese país, e incluso en algunos casos menos del 10 por ciento.
El titular de la Cepal señaló que hasta ahora se ha anunciado una tarifa arancelaria de 30 por ciento para México y de 50 por ciento para las importaciones provenientes de Brasil. No obstante, en el caso mexicano, el impacto podría atenuarse, dado que los aranceles se aplicarían exclusivamente a productos que no están cubiertos por el T-MEC.
En cuanto a Brasil, la afectación sería más limitada debido a que únicamente el 12 por ciento de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos, mientras que un 28 por ciento se canaliza hacia China.
A pesar de un contexto internacional adverso que provocó una contracción de 11 por ciento en los flujos globales de IED durante 2024, América Latina y el Caribe registraron un incremento de 7.1 por ciento, con un total de 189 mil millones de dólares. Sin embargo, la participación de esta inversión en el PIB regional fue de apenas 2.8 por ciento, por debajo del promedio de 3.3 por ciento registrado en la década anterior.
De acuerdo con la Cepal, este crecimiento regional se explicó principalmente por los aumentos de inversión en Brasil (13.8 por ciento) y México (47.9 por ciento), que concentraron el 61.6 por ciento del total de los flujos hacia América Latina y el Caribe.