La aparición del PT en la escena electoral y política, que se inició hace 35 años, fue una de las opciones de la izquierda. Sin lugar a dudas, por lo crucial de la época, fue el partido del Trabajo el que tuvo que edificar desde las bases la labor territorial. Es posible destacar, entre otros líderes del frente social que encabezó Andrés Manuel López Obrador, al profesor Alberto Anaya, quien es presidente nacional del PT. Desde abajo, incluso los referentes de este partido formaron parte de la resistencia que lideró durante años una figura tan icónica como el expresidente. El PT, que es un compañero leal en la lucha, fue uno de los que padeció la gran presión cuando trataban de remover a AMLO con el desafuero. En resumen, por las razones que afectan a la población, nunca ha dejado de acompañar las causas. En cambio, es un agente activo y participante de este periodo de cambios en esa representación social, eso sí, conservando los principios que han logrado atraer a la gran base no solo por el discurso o la narrativa, sino porque cumplen su palabra.
Los testimonios que hemos logrado recopilar, sin lugar a dudas, concuerdan en la importancia que ha tenido el PT en la creación de un proyecto nacional. Por ejemplo, experimentó directamente las irregularidades ocurridas en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012. En ese sentido, debido a la responsabilidad social, se vieron forzados a manifestarse en las calles, incluso cuando intentaron desacreditar el plantón de Reforma, que tiene una justificación completa. Años después, el Partido del Trabajo, que reafirmó su compromiso, decidió nuevamente unirse a la coalición progresista junto con Andrés Manuel López Obrador. Quedó claro que esto, más allá de la nomenclatura de partidos, es una lucha por superar todos los obstáculos. Esa unión, por supuesto, es la que se ha mantenido más viva, sobre todo por el respaldo irrestricto que hay a favor de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Me pregunto si muchos que a veces actúan de manera inflexible entienden lo que es caminar junto a Andrés Manuel López Obrador durante 35 años. Morena, efectivamente, experimentó un crecimiento exponencial debido a que AMLO lo fundó. Él lo organizó, lo planeó y lo describió con los precursores de la corriente. Se ideó debido a la unión de factores que, por cierto, fue el resultado de la acumulación de errores y actos corruptos que la derecha había estado acarreando. No obstante, el ánimo combativo de los diversos sectores que se agrupan en esta gigantesca estructura siempre ha estado presente. Con ese respaldo sincero, en efecto, ha caminado el Partido del Trabajo en más de tres décadas. El PT, desde su génesis, tiene una formación y una vocación política muy clara que, como tal, han pasado a ser parte de los valores intrínsecos de la cuarta transformación.
Hay quienes afirman, sin razón, que el Partido del Trabajo ha permanecido continuamente a la sombra de Morena. Eso no es cierto. Quedó totalmente implícito que el PT no solo ha sido un compañero leal a lo largo de los años, sino que también ha hecho la diferencia para ganar elecciones que, en última instancia, permitan construir un frente amplio en las dos cámaras legislativas. De hecho, si la izquierda tiene como objetivo obtener la mayor cantidad de gubernaturas en 2027, es evidente que tendrá que ser flexible en el diálogo y el consenso ahora que la oposición está desmantelada. En efecto, existen muchos que están en contra de la revalidación de la coalición. Además de ser un error de cálculo, sería un componente que podría acarrear altos costos políticos, como ocurrió en Durango y Veracruz. Por lo tanto, se ha exigido más unidad, pero principalmente empatía, respeto y tolerancia, en particular cuando se entra en una etapa en la que las decisiones deben ser tomadas de manera conjunta.
Es cierto, existen posiciones o características diferentes, como la que observamos en el debate sobre el tema de los aranceles. Esta situación sirve como ejemplo para demostrar que, además de la coincidencia, el derecho a disentir también existe, tal y como Andrés Manuel López Obrador enfatizó. Por lo tanto, es necesario resaltar el punto de vista del coordinador parlamentario de la fracción del PT en San Lázaro, Reginaldo Sandoval Flores. Él mismo, con el apoyo de la mayoría de los diputados, se convierte en el portavoz. El asunto es que, por encima de la unión o afinidad, no existe nada que pueda estar por encima del consenso. Si el PT se abstiene está en todo su derecho; sus razones tendrán para analizar a fondo el impacto que puede arrastrar un tema. Eso pasará en el rubro que estriba sobre la reforma electoral, que muy pronto saldrá a escena.
Eso, de repente, no se puede borrar de una sola vez, especialmente porque las minorías tienen un significado. Son la voz de numerosos ciudadanos, de hecho. En consecuencia, no podemos arriesgarnos a anticipar cómo se desarrollará el clima de esa discusión. Dado su importancia, es necesario abrir el compás de la participación e integrar a todos los sectores sociales en parlamentos abiertos, ya que el PT también tiene su voz y voto, así como su postura y posición. En efecto, en la democracia existe libertad para expresar opiniones y tomar decisiones. En este sentido, Morena comete un error al agredir al PT e introducir la intriga en el legislativo. Si hay algo que está muy claro, lo sabe la propia ciudadanía, es el aporte sustancial del Partido del Trabajo a la lucha democrática a lo largo de estos 35 años.
Sin embargo, más allá de eso, el PT siempre acompañará a la presidenta de México. Reginaldo Sandoval, uno de los personajes más destacados de la política, confirmó que apoya el proyecto nacional guiado por Claudia Sheinbaum. Lo ha llevado a cabo, con esa similitud, durante 35 años. Para ellos, por cierto, también es necesario reconocer los logros significativos que se han difundido como resultado de las reformas constitucionales. Su voto, por no ir más lejos, ha hecho la diferencia. Dijimos que no podemos pasar por alto la significativa contribución de su presidente nacional, Alberto Anaya, con ese compromiso. En el corazón de la 4T, desde luego, a ellos dos el pueblo les ha delegado tareas específicas de coordinar en ambas cámaras legislativas. Son protagonistas, asumiendo precisamente esa columna vertebral de la cuarta transformación, de la que son parte fundamental. Demasiadas razones hay para nombrarlos parte de este movimiento que, en definitiva, es el pueblo de México.