Más de 20 bolsas conocidas como “petrosas”, con restos humanos sometidos a altas temperaturas, fueron encontradas en el basurero de Cocula, el río San Joaquín y la funeraria El Ángel en Iguala, Guerrero. Estos fragmentos, ignorados en las pesquisas iniciales, son ahora objeto de análisis forenses que podrían modificar de manera profunda la narrativa sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
La Fiscalía General de la República considera que la omisión de estas pruebas pudo haber distorsionado la investigación. Expertos forenses trabajan actualmente en la identificación de los restos, mientras se indaga por qué fueron desestimados por organismos civiles y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
La funeraria El Ángel, que operaba hornos crematorios —uno de ellos clandestino— bajo concesión oficial desde el gobierno de Ángel Aguirre Rivero, es ahora un punto clave en las nuevas líneas de investigación. Autoridades sospechan que aún podrían existir bolsas enterradas en el lugar.