El Consejo Nacional de Autoridades Educativas de México (Conaedu), el organismo que reúne a las 32 secretarías de Educación de todo el país, determinó que es necesario establecer reglas claras y protocolos de regulación para el uso de celulares y otros dispositivos digitales dentro de las escuelas públicas de México, una iniciativa que puso en la mesa de discusión desde hace unas semanas la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El debate sobre ese tema se va a intensificar ahora que ya inició el ciclo escolar 2026 – 2027 en los 195 mil centros escolares públicos de educación básica, que comprende preescolar primaria y secundaria con algo así como 20 millones de estudiantes más otras 30 mil escuelas particulares con alrededor de cuatro millones de alumnos.
La regulación de uso de celulares desafortunadamente no se puede extender a otros ámbitos y a otros entornos de nuestra sociedad. El uso y abuso de telefonía móvil es una cotidianidad. Cualquiera de nosotros ya tiene cuando menos un equipo y si es el más avanzado, mucho mejor.
Según los recientes registros, en nuestro país hay 157 millones de celulares activos, que han servido no para acercar a la gente, sino en muchos casos, alejarla. El otro día en un restaurant estaba una familia, mamá, papá, una hija adolescente y un pequeño de unos siete años y nadie platicaba, cada uno con un teléfono móvil en la mano, sin hablar, hasta que llegó la mesera a solicitar su pedido; voltee a otro lugar al lado y una pareja joven cada uno con sus equipos como si no se conocieran.
En el transporte público la mayoría de los pasajeros viene ensimismado en su celular, casi sin ver a su alrededor, muchos de ellos con audífonos oyendo música, viendo una película o checando sus redes sociales. Casi nadie observa a quienes vienen al lado. Eso representa también un riesgo para el viajero porque no está atento a su recorrido.
El uso del celular al volante causa aproximadamente uno de cada tres accidentes; se considera una de las principales causas de siniestros, equiparable al exceso de velocidad o a conducir bajo los efectos del alcohol. También lidera este índice en carreteras federales.
Si volvemos al tema de la regulación de celulares en las escuelas, Conaedu decidió que no va a ser una prohibición absoluta. Se buscará limitar el su uso indiscriminado para evitar problemas de distracción, ansiedad o conductas excesivas. Supuestamente, van a tomar medidas de acuerdo a la edad de los alumnos, con el respaldo de los profesores. En 16 estados ya han tomado medidas de regulación y les ha funcionado, según las autoridades locales.
Esa regulación se va a enfrentar con los padres de familia porque la manera moderna de distraer a los hijos es con un teléfono inteligente o una tableta electrónica “para que el niño se distraiga”. Ya no es la televisión y las caricaturas. Además, los papás querrán que sus pequeños vayan a la escuela con su móvil para estar en comunicación para “cualquier emergencia”. Muchos quieren que niños de cuatro o cinco años tengan su celular incluso de alta gama.
Bill Gates, el genio de las computadoras, ha expresado su preocupación por el impacto negativo de los teléfonos inteligentes en los niños y adolescentes. Por eso, recomendó restringir su uso hasta los 14 años de edad. Una buena medida, aunque es complicado que un niño de ahora, aguante siquiera un día sin celular.
El teléfono celular es un gran invento de nuestros tiempos, pero recordemos que tampoco debemos exagerar con su uso. Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre, digo yo.