La periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, secuestrada el 2 de junio en Nanchital, Veracruz, había construido una carrera marcada por episodios de violencia y resiliencia antes de fundar su propio medio digital. Con experiencia en el Diario del Istmo y años de trabajo en cobertura comunitaria, regresó en enero de 2026 al estado para lanzar Pulso Informativo del Sureste, conocido también como Pulso Nanchiteco, un portal hiperlocal que rápidamente alcanzó más de 19,000 seguidores en redes sociales.
El proyecto se enfocaba en transmitir en vivo denuncias ciudadanas, problemas sociales y temas de seguridad en la región sur de Veracruz. Guzmán Ramírez había anunciado recientemente una ampliación de la cobertura hacia colonias y municipios cercanos, consolidando su papel como voz crítica y cercana a la comunidad.
Su carrera estuvo atravesada por un antecedente personal de violencia. En 2017, su esposo Carlos Fernández Escalante, conocido como “El Loco”, fue asesinado a balazos en Nanchital. Años antes había sobrevivido a un atentado y había sido detenido por posesión de armas y drogas. Tras el homicidio, Guzmán Ramírez abandonó Veracruz por motivos de seguridad, confirmados por la organización Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC).
En 2019 solicitó apoyo a la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) por hostigamiento de una funcionaria municipal, pero en los últimos años no había reportado amenazas. Compañeros de trabajo señalaron que nunca les habló de riesgos recientes y que llevaba apenas dos o tres años dedicada de forma activa al periodismo local.
En los días previos a su secuestro, publicó notas sobre la venta de huevos en mal estado y sobre la exigencia de una familia al ayuntamiento para cubrir gastos médicos tras un accidente con una camioneta oficial. Su estilo directo y comunitario la convirtió en referente de la información local en Nanchital.