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Aideé: un año de impunidade hipótesis fallidas de FGJ

Aideé: un año de impunidade hipótesis fallidas de FGJ

Ciudades miércoles 29 de abril de 2020 - 00:00

Por Luis Carlos Rodríguez G.
nación@contrareplica.mx
Aideé Mendoza Gerónimo salió de su casa en la colonia Xalpa, Iztapalapa, al mediodía del 29 de abril de 2019 para asistir a clases al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente, de la UNAM. Paradójicamente soñaba con estudiar en Ciudad Universitaria la carrera de Ciencias Forenses. Nunca regresó.
Una bala en pleno salón de clases truncó sus sueños y un año después de la tragedia que le costó la vida, el recuento de las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México que encabeza Ernestina Godoy, sólo muestran una endeble investigación, hipótesis fallidas y cambiantes, declaraciones contradictorias, promesas de justicia y hasta una recompensa para encontrar al asesino.
Bala perdida, disparo desde el interior del salón de clases, disparo desde larga distancia, uso de una pluma-pistola, calibre 9 milímetros, disparo desde un campo de tiro de la Secretaría de Marina, que fue una arma robada a un policía, han sido algunas de las hipótesis, la mayoría ventiladas a medios, por parte de la flamante fiscalía capitalina.
Un día después del crimen, Ernestina Godoy en entrevista aseguró que la muerte de la estudiante de 18 años “todo indica” se originó dentro del salón de clases, es decir por parte de alguno de sus compañeros. Incluso se llamó a declarar a alumnos y al profesor de matemáticas que presenciaron los hechos en el salón P de dicho plantel.
El tema de la bala perdida fue el que se perfiló al principio, sobre todo por testimonios de maestros y alumnos del CCH que denunciaron la existencia de un campo de tiro de la Secretaría de Marina a 200 metros del CCH; sin embargo, de inmediato y sin investigación de por medio Ernestina Godoy rechazó dicha posibilidad.
El 10 de diciembre la todavía procuraduría capitalina informó la detención de un hombre por el homicidio de Aideé. El sujeto habría comprado el arma después de la muerte de la joven, la cual fue robada a un policía preventivo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SCC).
El pasado 20 de abril, a unos días del primer aniversario del crimen, la fiscalía publicó un acuerdo en donde ofrece una recompensa de hasta 2 millones de pesos para quien proporcione información útil para la identificación de las personas responsables del homicidio.
A la par de todas estas líneas de investigación, nunca se aclaró ni por parte de la ahora Fiscalía, ni por parte de la UNAM las contradicciones en el tema de la atención médica a Aideé y el por qué de las dos horas “perdidas” en donde al parecer estaba herida y no fue traslada a un hospital.
La noche del 29 de abril de 2019, en la tarjeta informativa oficial de la entonces Procuraduría capitalina, destacaba que una estudiante de 18 años de edad había resultado herida por un disparo de arma de fuego. Textualmente indicó que “los hechos se registraron a las 16:45 horas”. Posteriormente, agregó dicha tarjeta informativa, la joven fue trasladada a un hospital localizado en la zona “donde falleció”.
Sin embargo, policías preventivos del sector Santa Cruz, en un reporte policial interno de la Subsecretaría de Operación Policial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, expusieron que los hechos ocurrieron a las 15:00 horas; es decir, casi dos horas antes de lo señalado en la tarjeta oficial de la Procuraduría.
Testimonios de estudiantes y maestros recabados por ContraRéplica destacan que en efecto los hechos ocurrieron alrededor de las 15 horas y que el cuerpo de la estudiante estuvo en el salón de clases por más de dos horas antes de ser trasladada al hospital del ISSSTE en la calzada Zaragoza.
“Yo tenía clase a las 3 de la tarde y llegué unos 10 minutos tarde a la escuela. Desde ese momento ya no nos dejaron entrar. En la puerta los vigilantes comentaron que habían herido con un cuchillo a una alumna. Nos quedamos afuera, llegó una ambulancia, policías y fueron dos o tres horas más tarde que salió la ambulancia”, recuerda Martín Sánchez, entonces alumno del sexto semestre.
“Fue una actuación muy penosa de la UNAM y de las autoridades del CCH. A los maestros nos ordenaron no declarar nada, incluso se concluyó el semestre dos semanas antes. Es obvio que la investigación de la fiscalía ha sido un desastre. Nunca se investigó a fondo el tema del campo de tiro de la Secretaría de Marina que opera y ha funcionado desde hace por lo menos 20 años”, dijo un maestro de dicho plantel quien pidió el anonimato.
Reynaldo Ortiz, abogado y exalumno del CCH, confirmó que el campo de tiro de la Marina es un “secreto a voces” entre la comunidad del plantel. “Desde siempre se escuchan las detonaciones. Hace algunos años construyeron unas bardas más altas junto a los campos de futbol, vecinos con la instalación castrense. Lo cierto es que la investigación del caso Aideé Mendoza ha estado plagada de errores. El hecho de ofrecer una recompensa por el asesino muestra que no hay avances”.

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/CR

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