Alaska Airlines informó que, al revisar sus aviones Max 9, detectaron piezas sueltas visibles, aumentando la presión sobre Boeing para abordar las preocupaciones después del incidente del viernes. Durante ese evento, la tapa de un hueco para la puerta de emergencia se desprendió del avión en pleno vuelo sobre Oregon a 4 mil 800 metros de altitud.
Boeing ha convocado una reunión virtual sobre seguridad con todos sus empleados para el martes. La situación se complica ya que los hallazgos de Alaska Airlines y United Airlines, así como los de los investigadores, generan interrogantes sobre la seguridad de los aviones Max 9.
Estos aviones poseen tapas para puertas instaladas en áreas donde deberían ubicarse salidas de emergencia en modelos con más de 200 asientos. Dado que Alaska y United tienen menos asientos en sus Max 9, utilizan paneles en lugar de las puertas. Estos paneles, sujetos por tuercas para evitar aperturas en vuelo, pueden ser retirados para mantenimiento.
En el vuelo 1282 de Alaska Airlines, las guías superiores de una de las tapas se rompieron, permitiendo que el panel se desplazara hacia arriba y perdiera contacto con los "topes" que lo mantienen unido al marco de la puerta del avión. La Junta de Seguridad en el Transporte investiga si faltaban las tuercas desde el despegue en Portland o si se perdieron durante el episodio explosivo de descompresión en vuelo. Boeing enfrenta así nuevas interrogantes sobre la seguridad de sus aeronaves.
Foto por AFP