El volcán Anak Krakatau, ubicado en el estrecho de Sonda en Indonesia, protagonizó una fuerte erupción que generó una columna de ceniza de aproximadamente 14 kilómetros de altura y una huella eruptiva de 72 kilómetros de diámetro. El fenómeno, descrito como una crisis eruptiva o paroxismo, comenzó a las 11:07 de la noche, hora local, y fue confirmado mediante imágenes del satélite Himawari-9.
Los estruendos asociados a la explosión fueron escuchados hasta 150 kilómetros de distancia, mientras las autoridades mantienen vigilancia permanente sobre la zona. El monitoreo se centra en la posibilidad de variaciones en el nivel del mar y un eventual colapso de material volcánico hacia el océano, escenario que podría generar un tsunami local.
El antecedente que mantiene en alerta a Indonesia es el colapso parcial del volcán ocurrido el 22 de diciembre de 2018, que provocó un tsunami en las costas del estrecho de Sonda y dejó 439 muertos, más de 7,200 heridos y 15 desaparecidos.
Actualmente, las agencias indonesias vigilan la evolución de la actividad explosiva y la estabilidad de la estructura volcánica. Los sistemas de monitoreo sísmico y satelital permitirán determinar si la actividad disminuye gradualmente o si se presentan nuevos episodios eruptivos en los próximos días.