Al menos a 19 personas murieron en Kiev, entre ellas cuatro menores, en uno de los mayores ataques aéreos rusos contra Ucrania, que Estados Unidos calificó este jueves de "amenaza" para los esfuerzos de paz de Donald Trump.
Rusia continúa bombardeando ciudades ucranianas pese al impulso del presidente estadounidense por poner fin a la guerra -iniciada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022-, que por el momento no ha arrojado resultados concretos.
El ataque afectó a zonas céntricas de la capital, y causó daños importantes en la representación de la UE y la oficina del British Council.
La mañana del jueves, los rescatistas y numerosos vecinos se afanaban en retirar escombros del centro de Kiev tras los ataques.
Una bomba dejó un cráter humeante en un edificio residencial de cinco pisos que quedó partido en dos por el bombardeo. Una escuela de preescolar resultó igualmente dañada y un centro comercial fue alcanzado.
Los socorristas sacaron de los escombros un cuerpo cubierto de polvo y vestido con pijama, y lo colocaron en una bolsa negra de plástico.
Según el último balance de los rescatistas, 19 personas murieron, entre ellos cuatro menores, y otras 52 resultaron heridas.
El ejército ucraniano puntualizó que Rusia empleó 598 drones y 31 misiles, incluyendo dos supersónicos Kinzhal, en lo que fue el segundo mayor ataque aéreo contra el conjunto del país desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó el ataque como una "horrible y deliberada matanza de civiles".
"Rusia no tiene ningún interés en la diplomacia. Prefiere continuar matando antes que poner fin a la guerra", añadió el dirigente, que pidió nuevas sanciones.
Con información de AFP
Imagen: AFP