El consejero delegado de Boeing, David Calhoun, admitió que la compañía cometió un error en el avión Boeing 737-9 (MAX) de Alaska Airlines, que obligó a realizar un aterrizaje de emergencia el 5 de enero.
Calhoun dijo que la compañía abordará el incidente "100% y por completo con transparencia en cada paso".
El incidente ocurrió cuando un panel diseñado para alojar una puerta adicional de emergencia se desprendió en pleno vuelo, generando una rápida descompresión de la cabina.
Las 117 personas a bordo tuvieron que atravesar los cielos en un avión que tenía un hueco al vacío, por el cual se salió la ropa de un niño.
Nadie resultó herido de gravedad, pero el incidente provocó la inmovilización de gran parte de la flota de aviones Boeing 737-9 (MAX).