AFP
El Chelsea rompió los pronósticos y se convirtió en el primer campeón del Mundial de Clubes de 32 equipos al golear 3-0 al Paris Saint-Germain, flamante rey de Europa.
Los londinenses se llevaron la corona con una actuación soberbia del mediocampista británico Cole Palmer, autor de un doblete en los minutos 22 y 30, frente a 81.118 espectadores que colmaron el estadio MetLife, adonde asistieron el presidente estadounidense, Donald Trump, y su esposa, Melania.
El delantero brasileño João Pedro (43) completó la faena para los dirigidos por el italiano Enzo Maresca, que liquidaron a Les Parisiens, grandes candidatos a la corona, con un primer tiempo brillante.
El dominio del Chelsea fue evidente desde los primeros minutos del encuentro, con una presión alta y una circulación de balón que anuló por completo al mediocampo del PSG. La zaga parisina, no logró contener la movilidad de Palmer ni los desbordes constantes por los costados.
Por su parte, los atacantes del equipo francés, poco pudieron hacer ante la sólida defensa del conjunto inglés.
Este título marca un momento histórico para el Chelsea, no solo por ser el primer campeón del renovado formato del Mundial de Clubes, sino también porque lo hace con una plantilla rejuvenecida y bajo la dirección de un técnico que asumió hace apenas unos meses.
La derrota representa un golpe duro para el PSG, que llegaba como favorito tras coronarse campeón de la Champions League y que apostaba por cerrar la temporada con un doblete internacional. El técnico parisino, Luis Enrique, reconoció tras el encuentro que su equipo fue superado "en todos los aspectos del juego".
Con este triunfo, el Chelsea no solo se consagra como campeón del mundo, sino que también lanza un mensaje claro de cara al próximo ciclo europeo: es un equipo renovado, competitivo y con hambre de gloria.