Una mayoría de consumidores a nivel global muestra una creciente preocupación por la presencia de alimentos ultraprocesados y el uso de pesticidas, al tiempo que planea incrementar el consumo de productos frescos, revela el estudio “Voz del consumidor 2025: una nueva receta para la industria alimentaria”, elaborado por PwC.
De acuerdo con los resultados de la encuesta, 60 por ciento de los consumidores expresó inquietud sobre la calidad y seguridad de los alimentos, mientras que más de la mitad aseguró que hará cambios en su dieta para incluir opciones más saludables y naturales en los próximos meses.
El estudio, que abarca a consumidores de 28 mercados globales, advierte que la industria alimentaria enfrenta una transformación profunda, impulsada por una demanda creciente de alimentos que no solo sean saludables, sino también accesibles y sostenibles. Sin embargo, el aumento de los precios y el impacto del costo de vida se presentan como obstáculos que impiden a muchos consumidores cumplir estos objetivos.
En regiones como América del Norte, el 43 por ciento de los encuestados considera que los altos precios de los alimentos afectan directamente sus decisiones de compra, mientras que las dudas sobre la seguridad alimentaria y la calidad también erosionan la confianza hacia el sector.
A pesar de estas barreras, los consumidores reconocen su papel central en la adopción de hábitos alimentarios saludables, aunque también exigen responsabilidad compartida. Según la encuesta, 51 por ciento señaló que los productores y fabricantes de alimentos deben liderar el esfuerzo hacia una alimentación más sana, seguidos de los gobiernos y organismos de salud pública (47%), minoristas (37%), y restaurantes (22%).
El informe también identifica un creciente interés por nuevas tecnologías y modelos de consumo alternativos. Cerca del 40 por ciento de los consumidores en México y otras partes del mundo ya explora servicios de suscripción y plataformas de entrega de comestibles bajo demanda, una tendencia que podría redefinir el acceso a productos más frescos y personalizados.
En conclusión, la industria alimentaria global deberá adaptarse a consumidores cada vez más informados, exigentes y comprometidos con una alimentación que armonice salud, sostenibilidad y conveniencia, en un entorno marcado por la volatilidad de precios y la evolución tecnológica.