El canciller Hugo de Zela y el ministro de Defensa, Carlos Díaz, presentaron su renuncia en Perú tras un conflicto con el presidente interino José María Balcázar por el retraso y manejo de la compra de aviones de combate F-16 a Estados Unidos, lo que desató una nueva crisis política en el país.
Ambos funcionarios dimitieron luego de expresar su desacuerdo con la decisión del mandatario de postergar la adquisición de las aeronaves, valuada en miles de millones de dólares, al considerar que dicha medida compromete los intereses nacionales y genera incertidumbre en materia de defensa.
El conflicto se intensificó debido a versiones encontradas dentro del propio gobierno, ya que mientras el presidente sostuvo que la compra estaba suspendida, los exministros aseguraron que el contrato ya había sido firmado, lo que evidenció tensiones internas y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.
La controversia también provocó fricciones a nivel internacional, particularmente con Estados Unidos, en un contexto en el que Perú enfrenta una etapa de inestabilidad política. Analistas advierten que la crisis podría impactar tanto en la relación bilateral como en la toma de decisiones estratégicas del país en materia de seguridad.
Las renuncias se producen en medio de un escenario político complejo, marcado por cambios constantes en el gobierno y debates sobre la legitimidad de adoptar compromisos de gran escala durante una administración transitoria.