Claudia Bolaños
El abogado constitucionalista Pablo Andrei Zamudio Díaz consideró que la película Zootopia 2 trasciende el entretenimiento infantil y se convierte en un reflejo crítico de la sociedad adulta, al exponer con claridad los prejuicios que se han normalizado y la tendencia a clasificar a las personas antes de comprenderlas. Desde su análisis, la cinta no habla de animales, sino de la forma en que se construyen identidades sociales a partir del miedo, el desconocimiento y los estereotipos heredados.
Zamudio Díaz señaló que la historia pone en evidencia cómo, como sociedad, se ha aprendido a fijar la atención en las diferencias y no en las coincidencias, aun cuando estas últimas son más profundas y constantes.
En ese sentido, subrayó que la película recuerda una idea esencial: la diferencia no representa una amenaza, mientras que el prejuicio sí lo es.
El constitucionalista destacó que el mensaje de Zootopia 2 resulta especialmente pertinente en un contexto marcado por la polarización política, social y cultural, donde se ha vuelto común asumir que el problema siempre es el otro. A su juicio, la película plantea que el verdadero obstáculo es la renuncia a mirarse sin filtros ni sospechas previas, y la comodidad de recurrir al estereotipo como atajo para evitar el entendimiento.
De acuerdo con su reflexión, los personajes no transforman su realidad por ser excepcionales, sino por cuestionar el sistema del que forman parte, lo que representa una enseñanza incómoda para las personas adultas, ya que el cambio implica asumir responsabilidad individual. Esto supone reconocer prácticas cotidianas, juicios automáticos y formas de exclusión que suelen pasar inadvertidas, aun entre quienes se consideran tolerantes.
Zamudio Díaz sostuvo que Zootopia debería entenderse como un espejo social más que como una simple película familiar, al recordar que la convivencia se construye a partir del entendimiento y no de la negación de las diferencias. En su visión, la madurez no consiste en endurecer posturas ni en imponer razones, sino en recuperar la capacidad de cuestionar certezas y aprender a convivir desde la empatía y la dignidad compartida.