El Mundial 2026 quedó bajo escrutinio luego de que el Grupo de Copenhague, organismo dedicado al monitoreo de la integridad deportiva, identificara siete alertas relacionadas con posibles patrones de manipulación vinculados con los mercados de apuestas durante la competencia.
De acuerdo con la información difundida, las alertas fueron detectadas a partir de movimientos considerados atípicos en las apuestas y estarían relacionadas con jugadas o situaciones específicas ocurridas durante algunos encuentros, lo que abrió cuestionamientos sobre la posibilidad de que determinados acontecimientos de los partidos hubieran sido objeto de manipulación.
Entre los encuentros señalados aparecen partidos en los que participaron selecciones como México y España. Sin embargo, las alertas no representan por sí mismas una confirmación de que los juegos hayan sido amañados, ya que se trata de indicadores que requieren ser analizados y corroborados mediante investigaciones adicionales.
La FIFA, por su parte, rechazó que durante la Copa del Mundo se hayan registrado irregularidades en los mercados de apuestas. El organismo aseguró que su grupo de trabajo de integridad supervisó en tiempo real los 104 partidos del torneo y afirmó que no detectó actividades de apuestas sospechosas ni indicios de posible manipulación de encuentros.
El caso vuelve a poner atención sobre los mecanismos de vigilancia utilizados para proteger la integridad de las competencias deportivas, particularmente ante el crecimiento de las apuestas que permiten realizar pronósticos sobre acontecimientos específicos dentro de un partido, además del resultado final.
Hasta el momento, las señales detectadas no constituyen una prueba definitiva de amaño y la FIFA sostiene que no encontró evidencia que confirme una manipulación de partidos durante el Mundial 2026.