La justicia boliviana decidió enviar a la expresidenta interina, Jeanine Áñez, y a sus exministros Álvaro Coímbra, de Justicia, y Rodrigo Guzmán, de Energía, a prisión preventiva durante cuatro meses por el caso conocido como “golpe de Estado”.
La Fiscalía había solicitado detención preventiva de seis meses por el “riesgo de fuga” de los tres, acusados de “sedición, terrorismo y conspiración” en la crisis de 2019 a raíz de las fallidas elecciones que derivaron en la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia.
Poco antes de la audiencia, que duró más de diez horas, Áñez habló con los periodistas por la rejilla de su celda.
“Esto es una arbitrariedad. Su busca criminalizar la pacificación del país. Se menoscaban mis derechos de expresidente. Yo merezco un caso de corte”, reclamó.
Áñez permanece detenida desde el sábado tras ser arrestada en una casa, mientras se escondía debajo de una de cama, en la ciudad de Trinidad, capital del departamento amazónico del Beni, a 600 kilómetros al Noreste de La Paz.
Imagen: Reuters