Las fuerzas armadas de Estados Unidos realizaron un nuevo ataque contra una embarcación identificada como sospechosa de dedicarse al tráfico de drogas en el mar Caribe, convirtiéndose en la vigésima operación de este tipo desde que inició el despliegue militar en la zona. De acuerdo con el Pentágono, cuatro personas murieron durante la intervención y no hubo sobrevivientes.
El Departamento de Defensa aseguró que los fallecidos eran considerados integrantes de grupos criminales vinculados al narcotráfico y que la acción forma parte de una estrategia más amplia para interrumpir rutas marítimas utilizadas para trasladar drogas hacia territorio estadounidense.
Autoridades militares indicaron que la operación se efectuó en aguas internacionales bajo la coordinación del Comando Sur, en una zona donde se ha intensificado el patrullaje naval y aéreo. Con este incidente, las acciones acumuladas desde septiembre han dejado al menos 79 personas muertas en distintos operativos contra embarcaciones catalogadas como amenazas.
La estrategia ha provocado cuestionamientos de especialistas en derecho internacional, quienes advierten que el gobierno estadounidense no ha presentado información detallada que respalde la clasificación de estas embarcaciones como objetivos legítimos. También señalan que la ausencia de evidencia pública limita la capacidad de evaluar si las acciones se ajustan a los estándares jurídicos internacionales.