El gobierno de Estados Unidos elevó a 10 millones de dólares la recompensa por información que permita la captura de Juan José Farías Álvarez, alias “El Abuelo”, identificado como uno de los líderes más influyentes de Cárteles Unidos, grupo delictivo con fuerte presencia en Michoacán.
La medida, anunciada por el Departamento de Estado dentro del programa Rewards for Justice, se suma a un paquete total de 26 millones de dólares destinados a cinco jefes de la organización michoacana.
Las autoridades estadounidenses acusan a estos líderes de delitos como narcotráfico internacional, tráfico de armas, lavado de dinero y violencia extrema contra comunidades en la región de Tierra Caliente.
Farías Álvarez ha sido señalado por instancias mexicanas y estadounidenses como figura central en la disputa territorial que Cárteles Unidos mantiene contra otros cárteles en municipios como Tepalcatepec, Buenavista y Apatzingán.
Reportes de inteligencia apuntan que “El Abuelo” ha establecido redes locales y alianzas internacionales para controlar el trasiego de drogas y armas, así como actividades de extorsión en Michoacán.
La lista del Departamento de Estado incluye a otros cuatro líderes del grupo criminal, todos con acusaciones formales en cortes federales de Estados Unidos. Washington busca debilitar las redes financieras y logísticas de la organización mediante recompensas que, en algunos casos, superan las ofrecidas por capos más conocidos mediáticamente.
Autoridades estadounidenses precisaron que esta acción se enmarca en un esfuerzo coordinado con México para desmantelar las estructuras del crimen organizado que operan en ambos lados de la frontera.
El objetivo, destacaron, es frenar la capacidad armada y económica de Cárteles Unidos mediante la captura de sus principales dirigentes.
“La colaboración ciudadana es fundamental para capturar a estos individuos. Cada llamada, cada dato, puede marcar la diferencia para llevarlos ante la justicia”, expresó un portavoz del Departamento de Estado.
Con el aumento de esta recompensa, Washington envía un mensaje firme: el combate contra los líderes de organizaciones como Cárteles Unidos seguirá siendo una prioridad en su agenda de seguridad regional.
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