Entre calles irregulares, charcos y el bullicio de Ciudad Nezahualcóyotl, un triciclo rojo avanza repartiendo algo más valioso que mercancías: libros y palabras. Su conductor es David, actor teatral conocido en redes sociales como Pensar en voz alta, quien creó el Poesciclo, una biblioteca móvil que busca acercar la lectura a comunidades donde rara vez llega.
El proyecto nació de una idea sencilla: regalar libros en su colonia. Sin embargo, David no sabía andar en bicicleta, así que con apoyo de su padre adaptó un triciclo usado, lo pintó de rojo y le colocó repisas de madera. La inversión, de poco más de dos mil pesos, se transformó en una herramienta cultural que hoy recorre las calles de Neza ofreciendo lecturas, conversaciones y compañía.
Aunque el camino está lleno de obstáculos —baches, pinchaduras de llantas y calles anegadas—, su labor ha ganado el cariño de los vecinos, quienes lo saludan y lo reconocen a su paso. “Al principio pensaban que vendía tamales o garrafones”, bromea el actor, quien asegura que cada trayecto es una oportunidad para compartir historias y sembrar el gusto por la lectura.
Uno de esos recorridos llegó hasta la casa de Isabel y Benjamín, hermanos que perdieron su biblioteca familiar tras las inundaciones recientes en Nezahualcóyotl. Al conocer su caso, David acudió con ejemplares de autores como Jorge Luis Borges, Isabel Allende, José Agustín y Mariana Enríquez, devolviendo a la familia parte de su memoria literaria. “Los libros son parte de mi historia, no sólo son lectura”, expresó Isabel conmovida.
Para David, el Poesciclo es mucho más que un triciclo cargado de libros: representa un espacio de encuentro y resistencia cultural. “En la periferia sí hay lectores, lo que falta son espacios para reunirse. Los libros pueden ser ese refugio, un lugar donde uno se encuentra con los demás y con uno mismo”, afirma.
A diario, el Poesciclo sigue su ruta entre vendedores ambulantes y el ruido de la ciudad. Con voz clara, David anuncia su paso: “¡Se regalan libritos, cuentitos, poesía!”. Su proyecto demuestra que la lectura, incluso sobre tres ruedas, puede abrir caminos de esperanza en medio del asfalto.