Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), pasó de comer pato pekinés, en el restaurante de lujo Hunan, a cenar nopales con queso en el Reclusorio Norte.
La primera noche de Lozoya Austin fue igual de inesperada, que su audiencia, en donde iba a pedir una prórroga para recabar las pruebas, pero la Fiscalía General de la República (FGR), apoyado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y Pemex, solicitó la revisión del criterio de oportunidad.
Por ello, el juez de Control con sede en el Reclusorio Norte, Artemio Zúñiga, dictó prisión preventiva justificada por riesgo de fuga.
Respecto al menú, fue un té de manzanilla. Pero, horas antes su madre Gilda Austin le dio de comer nueces y frutas deshidratadas, mismas que rechazó el exfuncionario.
Imagen: Cuartoscuro