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En juicio de Trump, no se podrá hablar ni al de al lado

En juicio de Trump, no se podrá hablar ni al de al lado

Global lunes 20 de enero de 2020 - 00:55

Por Martha Cotoret y agencias

Las reglas y la dinámica del Senado ha cambiado mucho desde 1868, la primera vez que un presidente de Estados Unidos fue sometido a juicio político. No existía redes sociales, ni teléfonos inteligentes que sirvieran de distractores para los senadores que iban a juzgar a Andrew Johnson ni mucho menos vías de filtrar información de lo que allí adentro ocurría.

Tampoco existía Facebook, Instagram, WhatsApp, Telegram o Twitter ni el mundo estaba plagado de smartphones en 1999 cuando Bill Clinton fue sometido a juicio político tras las investigaciones por supuesto acoso sexual a Paula Jones, exempleada de Arkansas.

La revolución tecnológica obligó al Senado de Estados Unidos a endurecer las reglas durante las sesiones de impeachment contra Trump: Estará prohibido hablar con la persona de al lado, usar el teléfono celular o salir del recinto.

El proceso comenzará con una antigua frase procedimental: “A todos los presentes se les ordena mantener silencio, so pena de encarcelamiento”. Seguidamente, los 100 senadores tendrán que sentarse en sus escritorios durante horas para escuchar a la parte acusatoria, a los abogados de Trump y posiblemente a varios testigos.

Es así como en el 2020 los senadores tendrán que desconectarse del mundo y prestar atención en silencio. Usualmente locuaces, los senadores en esta ocasión no podrán si quiera conversar con la persona de al lado ni caminar por ciertas áreas de la cámara alta. Tendrán que permanecer sentados, atrapados en el recinto, concentrados en el tema exhibido.

Si bien es posible que algunos senadores se quejen de las restricciones _y quizás las violen a veces_ todos coinciden en que las normas están justificadas debido a que estarán ejerciendo su máxima responsabilidad: considerar si hay mérito para que el presidente de Estados Unidos sea removido del cargo. El proceso “merece nuestra total atención”, declaró el senador demócrata Chris Coons.

La prohibición de usar teléfonos celulares en el Senado no es nueva, pero en años recientes se ha implementado con menos severidad. Coons contó que cuando llegó al recinto hace una década, se le reprochaba si siquiera sacaba el dispositivo de su bolsillo. Hoy es común ver a los senadores texteando o viendo sus teléfonos cuando esperan una votación, y más de una vez se ha escuchado el timbre.

La senadora republicana Joni Ernst bromeó que si no fuese por las restricciones los senadores “estarían buscando cosas en Google” o jugando juegos en sus celulares o, lo que sería peor, transmitiendo el proceso en vivo vía Twitter.

“Por mucho que lo odio, debo reconocer que es necesario no estar conectado a un artefacto electrónico, creo que tenemos que prestar atención a esto”, comentó Ernst.

El senador demócrata Ben Cardin opinó que “una situación saludable” y la comparó a cuando su esposa le pide dejar el teléfono en casa cuando salen a comer en un restaurante.

“Seguro que algunos sufrirán por el retiro de sus teléfonos, algunos tendrán que tomarse unos calmantes”, bromeó Cardin.

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/CR

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