La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, presentó una nueva estrategia de seguridad pública basada en la expansión del modelo de cuadrantes operativos y el fortalecimiento de la relación entre la policía y la ciudadanía. El plan incluye el aumento de los cuadrantes de 847 a 1,011, lo que representa un crecimiento del 20 %, con el objetivo de reducir los tiempos de respuesta, mejorar la percepción de seguridad y garantizar una cobertura continua.
Cada uno de los nuevos cuadrantes estará conformado por tres mandos policiacos y seis elementos adicionales, operando las 24 horas los siete días de la semana. A partir del 13 de enero, los elementos de cada cuadrante serán evaluados mensualmente por los residentes de las zonas que atienden, quienes calificarán su desempeño y respuesta ante problemas locales de seguridad.
“Los policías estarán obligados a rendir cuentas directamente a la ciudadanía. Si no responden a las necesidades planteadas por los vecinos, las fallas serán toleradas una vez, pero no de forma reiterada”, subrayó Brugada Molina durante una conferencia de prensa en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
La mandataria destacó que este reforzamiento es parte de un modelo que ya ha logrado una reducción del 56 % en los delitos de alto impacto desde su implementación en 2019. Según datos del INEGI, la percepción de seguridad en la ciudad también ha mejorado, incrementando del 8 % en 2018 al 46 % en 2024.
Tecnología y atención estructural
El plan incluye la duplicación de videocámaras de vigilancia, instalación de arcos detectores de vehículos, fortalecimiento de servicios de emergencia médica y la incorporación de inteligencia artificial para optimizar las operaciones policiales. También se contempla una importante inversión en patrullas y capacitación para los elementos policiales, priorizando la seguridad de las mujeres.
Pablo Vázquez Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana, explicó que se asignarán más recursos y personal a los cuadrantes con mayor incidencia delictiva. Estos serán seleccionados con base en su densidad poblacional, niveles de violencia y características del entorno urbano.
“La estrategia refuerza el modelo implementado desde 2019, ajustándolo con indicadores clave como llamadas al 911 y tasas de delitos por zona. Esto nos permitirá atender de forma más precisa las necesidades actuales de la población”, concluyó Vázquez Camacho.