Las movilizaciones estudiantiles en Francia han derivado en miles de detenciones y el cierre temporal de centros educativos, en medio de las demandas de jóvenes y organizaciones sindicales para mejorar las condiciones de enseñanza, atender la falta de docentes y rehabilitar la infraestructura escolar.
Hasta el 8 de octubre, las autoridades francesas contabilizaron 6 mil 877 personas detenidas desde el inicio de las protestas, el 21 de septiembre. De ese total, 86 por ciento eran menores de edad, de acuerdo con cifras del Ministerio de Justicia.
Las manifestaciones se han extendido por distintas ciudades y han provocado enfrentamientos entre estudiantes y policías. Entre los incidentes reportados se encuentran el uso de gases lacrimógenos para dispersar concentraciones y lesiones graves a jóvenes durante las intervenciones de las fuerzas de seguridad.
Las principales demandas están relacionadas con la falta de profesores sustitutos, los horarios escolares sobrecargados y el deterioro de las instalaciones educativas. Los estudiantes también han cuestionado el sistema de acceso a la educación superior conocido como Parcoursup y han solicitado mayores recursos para el sector.
El Ministerio de Educación informó que el 12 de octubre permanecían cerrados 130 liceos de los aproximadamente 3 mil 700 que existen en el país. Además, ocho integrantes del personal educativo habían resultado heridos en el contexto de las protestas.
Ante la continuidad de las movilizaciones, el presidente Emmanuel Macron llamó a los estudiantes a manifestarse de manera pacífica y respetar a las personas y los bienes. Mientras tanto, organizaciones estudiantiles y sindicales mantienen sus exigencias y preparan nuevas jornadas de protesta.