El gasto directo de los hogares mexicanos para atender su salud se elevó un 41 % entre 2018 y 2024, al pasar de 1,135 a 1,605 pesos por trimestre, revelan datos de la ENIGH y un análisis de México Evalúa.
Este incremento se traduce en una carga desproporcionada para las familias de menores ingresos: en 2024, los hogares del decil más bajo destinaron el 3.9 % de su ingreso total a gastos de salud, mientras que los del decil más alto apenas asignaron el 2.1 %.
El impacto fue aún más fuerte en medicamentos, cuyo costo promedio trimestral más que se duplicó en seis años, al pasar de 222 a 480 pesos —un aumento del 116 %— y representando el 30 % del gasto en salud, frente al 19 % registrado en 2018.
México Evalúa atribuye este alza al desabasto persistente en hospitales públicos, a fallas en la compra centralizada de medicinas desde 2019, y al creciente recurso a la automedicación, señalando que en 2024 alrededor de 16 millones de personas se autorecetaron.
Frente a esta situación, la organización recomendó ajustar el gasto público en salud dependiendo de las necesidades poblacionales y enfermedades prevalentes, garantizar un paquete básico de servicios médicos universales, reforzar la infraestructura sanitaria y promover mayor transparencia y monitoreo en el sistema.
Finalmente, el análisis señala una persistente desigualdad: a pesar de que el acceso a servicios de salud mejoró en cifras absolutas, el aumento sostenido del gasto de bolsillo y la concentración del impacto financiero en los hogares más vulnerables evidencian la urgencia de fortalecer el sistema público de atención médica.