El fiscal general interino de la administración Trump, Todd Blanche, firmó una orden que reclasifica la marihuana medicinal aprobada por la FDA y con licencia estatal, trasladándola de la Lista I a la Lista III de sustancias controladas. La medida busca reducir las restricciones y facilitar la investigación científica sobre sus efectos y posibles beneficios médicos.
Aunque este cambio no implica la legalización de la marihuana para uso medicinal o recreativo a nivel federal, sí representa un ajuste regulatorio que la coloca en la misma categoría que medicamentos como la ketamina, esteroides anabólicos y productos con codeína en bajas dosis. Según la Administración para el Control de Drogas (DEA), las sustancias de la Lista III tienen un potencial moderado o bajo de dependencia física y psicológica.
Blanche aseguró que la decisión permitirá a médicos y pacientes contar con información más confiable y acceso a mejores tratamientos. Además, programó una audiencia para junio en la que la DEA evaluará una posible reclasificación más amplia de la marihuana en la Lista III.
Pese a este cambio, la marihuana continúa siendo ilegal bajo la ley federal, lo que mantiene prohibido el comercio interestatal. Sin embargo, las sanciones por violaciones podrían ser menos severas debido a su nuevo estatus. Actualmente, 40 estados permiten el uso medicinal de la marihuana y 25 han legalizado su consumo recreativo para adultos.
Analistas como Jaret Seiberg de TD Cowen han señalado que, aunque la medida representa un avance, lo más probable es que los estados sigan siendo los principales reguladores del cannabis, manteniendo un escenario de incertidumbre frente a posibles acciones federales futuras.