Irán cerró nuevamente el estrecho de Ormuz este miércoles en respuesta a los ataques israelíes contra Hezbollah en Líbano, lo que puso en duda la continuidad del frágil alto el fuego acordado con Estados Unidos e Israel. La Casa Blanca exigió la reapertura inmediata de la vía marítima y rechazó la propuesta iraní de imponer peajes a los barcos que transiten por esta ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo y gas.
El acuerdo de cese al fuego, mediado por Pakistán, pausó más de un mes de enfrentamientos, pero los nuevos ataques israelíes en Beirut dejaron al menos 112 muertos y cientos de heridos, lo que amenaza con descarrilar las negociaciones. El vicepresidente estadounidense JD Vance calificó el pacto como “frágil” y adelantó que encabezará el equipo negociador en conversaciones previstas en Islamabad.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en que el fin de la guerra en Líbano debía formar parte del acuerdo, mientras que Israel aseguró que sus operaciones contra Hezbollah no están incluidas en el pacto. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, confirmó que continuarán los ataques contra el grupo armado respaldado por Teherán.
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y gas natural mundial, generó incertidumbre en los mercados internacionales. Aunque el anuncio del alto el fuego provocó una caída en los precios del crudo hacia los 90 dólares por barril, la tensión en la región mantiene la presión sobre la economía global.
Las exigencias de Irán para poner fin definitivo al conflicto incluyen la retirada de tropas estadounidenses de la región, el levantamiento de sanciones y la liberación de activos congelados. Naciones Unidas confirmó que su enviado especial llegó a Teherán para sostener conversaciones sobre el futuro del acuerdo.