El presidente de Grupo Orlegi, Alejandro Irarragorri Kalb, admitió públicamente ser el principal responsable de la crisis deportiva que vive Santos Laguna en el torneo Clausura 2026 y anunció una serie de cambios estructurales para intentar revertir la situación.
En conferencia de prensa, Irarragorri reconoció que los últimos años han sido complicados tanto a nivel personal como profesional, lo que, aseguró, lo distrajo de atender de lleno lo que ocurría dentro de la organización. Señaló que el problema del equipo no se debe a la falta de inversión, pues afirmó que se han realizado fichajes importantes, sino a la pérdida de identidad y a una desconexión emocional y operativa con la afición de la Comarca Lagunera.
En respuesta a los pobres resultados —el equipo marcha último con apenas un punto de 18 posibles en el Clausura 2026— Irarragorri ordenó la salida inmediata del director técnico Francisco Rodríguez Vílchez y del director de gestión deportiva, Braulio Rodríguez, como parte de una reestructuración profunda.
Además, el empresario anunció que asume personalmente el control del Comité de Fútbol, desplazando la gestión previa, y que Omar Tapia, quien ha trabajado en las fuerzas básicas del club, será el técnico interino hasta el cierre del torneo mientras se evalúan otros perfiles para el banquillo.
Irarragorri subrayó que cualquier integrante del club que no esté dispuesto a “sangrar por la institución” no tendrá cabida en el proyecto y que la directiva se enfocará en realizar un diagnóstico profundo de toda la estructura deportiva para devolverle al equipo la competitividad y la identidad que lo caracterizaron históricamente.
La medida busca también reconectar al club con su afición después de una temporada marcada por abucheos y frustración en el Estadio TSM, especialmente tras la reciente derrota ante Mazatlán que aceleró los cambios.