El pasado 25 de marzo se conmemoró el centenario del nacimiento de Jaime Sabines, uno de los poetas más leídos y queridos en el ámbito hispano, cuya obra sobre el amor y la vida sigue cautivando a generaciones enteras. Nacido en Tuxtla Gutiérrez en 1926, Sabines se distinguió por un estilo sencillo y directo, alejado de los círculos intelectuales, pero profundamente cercano a la gente común.
El autor de “Los amorosos” y “Algo sobre la muerte del mayor Sabines” fue un hombre robusto, de voz cálida y carácter reservado, que prefería la experiencia vital sobre las tertulias literarias. Su primer libro, *Horal*, lo colocó de inmediato junto a figuras como Octavio Paz y Carlos Pellicer, y más tarde consolidó su trayectoria con títulos como *La señal*, *Tarumba* y *Diario semanario y poemas en prosa*.
Sabines, conocido también como “el poeta lechero” por sus orígenes familiares, siempre defendió que la poesía debía surgir de la vivencia, de la carne y la sangre, más que de la mera construcción intelectual. Su obra completa fue publicada por la UNAM bajo el título *Recuento de poemas*, un volumen que se convirtió en referencia obligada para la literatura mexicana.
A cien años de su nacimiento, su legado permanece vigente en las universidades, en los jóvenes que lo leen por primera vez y en quienes encuentran en sus versos una manera de comprender el amor, la soledad y la vida misma.