La Iglesia Católica desempeña un papel fundamental durante la Semana Santa, al ser la encargada de organizar, guiar y dar sentido a las celebraciones que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
A través de sus templos y comunidades, la Iglesia establece el calendario litúrgico y dirige ceremonias como la misa del Domingo de Ramos, la celebración del Jueves Santo, los oficios del Viernes Santo y la vigilia pascual del Sábado Santo. Estas actividades permiten a los fieles reflexionar sobre los momentos más importantes del evangelio y fortalecer su fe.
Además, la Iglesia promueve valores como el perdón, la reconciliación y la solidaridad, incentivando prácticas como la confesión, el ayuno y la oración, especialmente durante este periodo. También impulsa la participación comunitaria mediante procesiones, viacrucis y representaciones religiosas que refuerzan la identidad colectiva de los creyentes.
De esta manera, la Iglesia no solo coordina las celebraciones de Semana Santa, sino que también actúa como guía espiritual, orientando a los fieles en la vivencia de este tiempo litúrgico y en la comprensión de su significado dentro de la vida cristiana.